Quieren otro Tejero

Quieren otro Tejero

Los anarquistas de la CUP, la gasolina del independentismo de la Generalidad catalana, creen que con provocaciones, insultos y agresiones a la Guardia Civil como las pedidas para hoy lunes ante su cuartel de Barcelona lograrán que aparezca otro Antonio Tejero, el teniente coronel que intentó el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 “contra el separatismo”.
 Con el fracaso nacional e internacional de la Generalidad y parte del parlamento catalanes, con su creciente descrédito por las medidas antidemocráticas e ilegales, el independentismo trata de irritar al Estado buscando una reacción violenta.
 Tiene en su diana a la Guardia Civil, institución que con la Policía Nacional está en el cuarto puesto en el aprecio de los catalanes --tras las universidades, los Mossos d’Esquadra y los ayuntamientos--, según el barómetro de julio del CIS de la propia Generalidad, que ocupa el noveno lugar, sólo un puesto por encima del Ejército.
 Otra provocación paralela procede de esa Generalidad, que pretenden denunciar ante los tribunales a la guardia civil por realizar su trabajo: investigar a los muchos dirigentes nacionalistas corruptos, en interés propio o malversando a favor de la independencia.
 Los provocadores olvidan que desde el fallido 23-F han pasado 36 años en los que las instituciones estatales se democratizaron tanto que su respeto a la legalidad están por encima de la de homólogos como los franceses, cuyos jefes del Alto Estado Mayor del Ejército han chocado con el presidente Emmanuel Macron.
 Ante el acoso independentista la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ha pedido “la protección y un despliegue acorde a las amenazas” de los Mossos d’Esquadra.
 Veremos si las ordena su nuevo jefe político, Pere Soler, un fanático separatista que dice que “los españoles son tontos”; obviamente, él el primero.