Narcos

Según un estudio –“En el estudio no existe la saciedad”, decía Erasmo de Rotterdam- de la DGT (el oxímoron es palmario), un 16% de los muertos en accidentes de tráfico iban puestos cuando se pusieron al volante. Según, y que el 40% de los test de drogas dan positivo; y eso que -según los picoletos- solo utilizan el ‘narcotest’ cuando tienen fuertes sospechas…
Según, que el perfil del infractor es “un varón, de 29 años, a bordo de un turismo, en horario nocturno y que ha consumido dos o más sustancias”. Esto lo deduzco yo sin desperdiciar ni un triste formulario. Lo jodido es que, según: cinco millones de españoles reconocen haberse metido antes de meterse a conducir su coche. Esto sí que es “Narcos” y no la serie colombiana.
No sé. A mí no me encuestaron. Les hubiese dicho que iba hasta el culo de quimio sustancias. Le pregunté a mi mujer y tampoco. Ni a mis hijos, ni a sus esposas, ni a mis amigos, ni a sus señoras. Las estadísticas –además de ser el cajón de sastre donde caben las grandes y las pequeñas patrañas- son un milagro multiplicador, como el de los panes y los peces.
Si el tabaquismo supone el 15,23% de los fallecimientos registrados en todo el estado; si el alcoholismo es la quinta causa de muerte, mayor que el sida, la violencia y la tuberculosis juntas; si el 41% de los fallecidos en accidentes de tráfico lo fueron por no llevar cinturón; si otro porrón por no llevar casco; si la intemerata por no hacer vida sana, no comer vegetales, no dormir suficiente, no hacerse colonoscopias preventivas, mamografías puntuales, y no sé cuántas profilaxis más; y si la de dios espichan a causa de la contaminación, el estrés, las radiaciones ambientales, la falta de desfibriladores en los lugares públicos, de vigilantes en las playas, de hábiles maniobras descompresoras en caso de atragantamiento (en Galicia muere más gente atragantada con la comida que en accidentes de circulación), etc., etc., etc.; una de dos: o en España somos trescientos millones de paisanos, o algunos palman a la vez por al menos siete causas diferentes.
Muchos conductores consumimos, hay que admitirlo. En las últimas semanas, en el puente de Rande, la AP-9 se colapsó tres veces. Horas y horas de espera a causa de un camión averiado, de un choque entre vehículos, o de las propias obras de desdoblamiento. Atascos kilométricos en Beiramar, O Morrazo, Redondela, Aeropuerto; esperas interminables de miles de currantes, empresarios, viajantes de comercio, estudiantes sin suspensos, funcionarios sin ‘moscosos’; honrados ciudadanos que van a sus quehaceres cotidianos, y que –éstos sí- conforman la auténtica mayoría social, la productiva, la vital, la imprescindible para mantener a flote este país de jubiletas, politólogos, merendiñas, indigentes energéticos, marginales de Iphone 7 y pedigüeños en general, con mucho cuento y más recuento... 
Termino: ¿Visteis por allí algún picoleto en misión preventiva, informativa o disuasoria? “¿Miráchelo?”, que dicen los de Cangas. Pues ahí sí que ‘consumimos’ que no veas: la paciencia, el esfuerzo, la energía, la rentabilidad y la salud. A plena luz del día y en horario laboral. Pero eso no suena tan dramático. Además son multas fallidas, porque no hay a quién echarle el muerto.