Cavok

Eran cabellos de mujeres rubias, jóvenes y de raza eslava –los más sensibles a la humedad- los que se usaban para mover el brazo de los monjes que predecían el tiempo: seco, revuelto, bueno, inseguro, ventoso, húmedo o lluvia; los había en casi todos los hogares.  
Hoy en día los pronósticos meteorológicos distan mucho de lo que señalen o dejen de señalar con su varita los monjes de marras, si todavía queda alguno; y también de lo que sostenía el físico Lewis Fry Richardson allá por los años veinte, quien a pesar de ser pionero en la utilización de complicadas ecuaciones matemáticas para predecir el tiempo atmosférico, decía que para acertar con seguridad un pronóstico a 24 horas vista necesitaría un estadio de fútbol lleno de gente haciendo cuentas.
Hoy no. Hoy se encargan de los cálculos potentes ordenadores, satélites meteorológicos, radares, globos sondas, pluviómetros, etc., y toda una Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), a buen seguro atestada de tirillas. Y Mariano Rajoy, claro, todo un chamán de la higrometría a ojo de buen aguador. Por lo que a mí respecta, a pesar de ser piloto y estar, como los agricultores, mirando siempre al cielo, poco más puedo aventurar que lloverá mañana si hoy lavo el coche; o, y en esto sí que no marro, que la meteorología es la ciencia exacta de lo que ya pasó. Ah, y que ‘CAVOK’ significa ‘ceiling and visibility OK’. 
No así Rajoy. No. Rajoy sabe que lloverá un día de estos. Sí. Como  yo sé que la electricidad bajará en España cuando las ranas críen pelo. El presidente del Gobierno, experto en rogativas y paridas, -no hay disparate que no le ronde- en una entrevista en Onda Cero dejó al recuento de las estaciones pluviométricas (porque tiene previsto “que llueva” en breve) la bajada de los precios de la luz; además “En esta vida no todo depende del Gobierno”, ha ceceado lleno de goteras mentales cuando le apremió Carlos Alsina.
Presi, paisano, escucha esto: Del Gobierno que tú presides, tratándose de las Eléctricas, solo dependen las puertas giratorias. Verás (Veréis): La factura de la luz subirá este año, irremediable, irremisible, indefectible, indeseable, abusiva, asquerosa e indecentemente, un mínimo de 100 euros por paganini. Teniendo en cuenta que en España hay 18 millones de hogares, miles y miles de empresas, industrias, garajes, garitos, etc., la cosa se va a 2 o 3 tres mil millones, por lo poco, para los especuladores del megavatio. Así pues el dedicar a quienes se lo consienten un 1% para asegurar el que puedan repantigar sus posaderas en los consejos de administración, supone 20 o 30 millones de  nada. Negocio redondo ¿O no?  
Más claro agua. El agua en la que Rajoy fía la rebaja de la factura de la luz. El agua en que nadan las ranas que criarán pelo cuando eso ocurra. El agua que tienen al cuello las industrias, el comercio, los hogares por hacer frente a tamaña desmesura. Para más inri como “nunca choveu que  non escapara” (en Galicia outra cousa non haberá, pero anda que auga) habrá que esperar a que dejen de pelearse los de Podemos, a que ganen las elecciones y a que expropien de una puta vez a las Eléctricas; lo que no debería de costarle mucho al erario, porque, según ellas, están casi quebradas. 
Maldita sea, cómo nos toman el pelo estos ladrones, aunque no seamos rubios, ni eslavos, ni jóvenes precisamente. Digamos pues que ‘chove’ cada vez que meen por nosotros, así, por lo menos, los dejaremos sin argumentos a la hora de especular sobre las nubes.
P.D.: Parece que quieren cargarse a Jordi Évole por meterse con las Eléctricas. ¡Y al propio presidente, no te jode, si mañana empezase a hablar claro!