Un plan para Vigo que funcione

Un plan para Vigo que funcione

Vigo no ha tenido suerte con sus planes de ordenación, que tras largos procesos de redacción y búsqueda de consensos, han acabado muriendo de éxito o falleciendo prematuramente. O aún peor, resucitando, como paso con el de 1993, que poco tiempo después de su aprobación se demostró ineficaz, por lo que hubo que redactar otro Plan, el de 2008. Que a su vez ha sido condenado por los tribunales, lo que obligó a reactivar las normas urbanísticas de 1993, las que ya se habían quedado obsoletas hace 20 años. 
Sumado a la crisis económica, especialmente intensa en el “ladrillo”, y la caída demográfica, tenemos como resultado los datos que hoy ofrecemos, impensables hace diez años, inimaginables en 2003, cuando se construían cerca de 3.000 viviendas. 
Es una cifra final tan catastrófica que sólo se puede concluir que la promoción inmobiliaria ha desaparecido como negocio y que la Muy Leal tendrá que tirar con el parque inmobiliario que tiene durante mucho tiempo. ¿Es así? No del todo. Parece poco probable que se recupere en sus niveles históricos, pero Vigo todavía no ha muerto y las perspectivas a corto y medio son sensiblemente mejores. Está casi lista ya la puesta en macha de una nueva fase en Navia que supondrá 1.600 viviendas nuevas, continúa en marcha la reforma y rehabilitación del Casco Vello, a un ritmo de 20 viviendas al año, y además se han reactivado algunas bolsas que se habían quedado orilladas durante la larga travesía por el desierto de la crisis más cruda. Todo ello supone un parche pero al menos permitirá salir de la parálisis absoluta actual.
El asunto de fondo es que Vigo necesita saber a qué atenerse. El Plan 2008 dibujaba un panorama a tono con el ciclo alcista de la economía, cuando se redactó, y la posibilidad de que la ciudad creciera de forma excepcional en otros 100.000 habitantes. Nada de ello es ahora posible y Vigo debe responder a la pregunta que formuló María José Caride cuando era conselleira de Política Territorial, ¿Qué quiere ser Vigo? Ahora la respuesta es suya, como concejala de Urbanismo.