Machistas, ciclistas, peatones y pasos

Machistas, ciclistas, peatones y pasos

Una de las mayores lacras asesinas que abunda en el mundo es el de la violencia de genero. Leer en la prensa, casi a diario de otro hombre machista que le da una paliza a su pareja mutilándola o matándola brutalmente de maneras que ni los guiones de las novelas policías pueden ser comparables, es totalmente abominable. Aunque no es comparable el siguiente tema también cobra vidas. Me refiero a los ciclistas. Desde que un octogenario atropelló a un pelotón en una carretera del municipio de A Guardia en marzo del año pasado han ocurrido más de un siniestro de esta índole. Además de conductores de la tercera edad, tenemos casos de jóvenes que, después de una noche de orgía de sexo, alcohol y drogas, se topan con un grupo de estos deportistas por la mañana y, ¡Zas! Otra desgracia en la carretera. Pero si sumamos la cantidad de víctimas - no me refiero a las denuncias de violencias de género - de estas desgracias no llegan ni al mínimo anual de lo que ocurre con los peatones tanto en ciudades como en las carreteras. Pero en el caso de estas otras víctimas hay varios factores que entran en juego. 
En primer lugar está la inconciencia de cientos de miles de ciudadanos que no respetan ni las más mínimas normas de seguridad especialmente en las ciudades o los pueblos cuando cruzan de una acera a otra y peor todavía cuando se encuentran ante una rotonda con varias calles afluentes. Para estos individuos, los pasos de peatones no existen. Luego están los conductores, generalmente la mayoría, que creen que tienen más derechos que los peatones. Hay los que saltan el semáforo aunque esté para el peatón, o llegan tan de prisa que el pobre peatón tiene que salir pitando antes de que lo pillen. Y por último, dentro de esta categoría están los motoristas. Para muchos no existen los pasos de peatones. ¿Y que decimos de estos mismos sitios específicos para cruzar la calle? Una vez más, hay de todo. Tenemos a los que están ocultos por coches mal aparcados, furgonetas de reparto o contenedores de basura pegados al lado, los que ya no tienen pintura por antigüedad o porque alguna obra de alcantarillado u otra, los responsables ya no se preocupan de repintar el paso. ¡Qué los haga el ayuntamiento! Finalmente tenemos a los nuevos semáforos psicodélicos nacidos de la humanización que no son de cebra. En estos pasa de todo. Pero volviendo a lo primero, si uno suma las muertes y las personas mutiladas por culpa de atropellos, sobrepasaran sobradamente al conjunto de los de las otras desgracias. Sin embargo la imposición de la ley a los culpables de atropellos sigue siendo pésima tanto para las víctimas como para los culpables. Mire usted, señor/a lector, en el caso de la violencia de género, al igual que lo de ciclistas los medios de comunicación publican diariamente los casos de siniestro. Luego los tribunales se encargan de castigar a los culpables con penas bien fuertes y a la vez proteger a las víctimas con la asistencia de varias instituciones civiles. Ya está en marcha legal que la DGT procese con 6 a 9 años de cárcel al conductor que no respete la ley viaria al encontrarse con uno o un grupo de ciclistas que están en su derecho de circulación y mata a alguno. ¿Pero en lo de los peatones que? Como si fuese otro siniestro de carretera y que el seguro se encargue del resto. Esto no es justo. ¡Está mal!