Guerra en el PSOE

Guerra en el PSOE

Ni la guerra ni el fuego se pueden ocultar. Y guerra por otros medios son los procesos de primarias. Como el que libran abiertamente los protagonistas del cisma que divide al PSOE. El primer acto de la gira política emprendida por Pedro Sánchez (Xirivella, Valencia) fue multitudinario. Un millar de simpatizantes en un día de lluvia. Desde allí emplazó a la gestora a convocar el congreso. Los requeridos se lo han tomado con calma. Como pronto, en mayo. Pero por si acaso, Susana Díaz, la lideresa del sector oficial, ha pasado de dejarse querer a desarrollar una agenda política de campaña. Se ha ido a Bruselas a tiempo para entrevistarse como Martín Schultz el presidente del Parlamento Europeo. También tiene encuentros con tres comisarios: Federica Mogherini, Política exterior; Corina Cretu, Asuntos Regionales y el muy influyente Pierre Moscovici, el socialista francés que tiene la llave de los Asuntos Económicos.
Lo que habría dado Artur Mas por una agenda política como la de la presidenta de Andalucía en Bruselas. En el corazón de la UE este tipo de encuentros facilitan a los políticos un bien muy codiciado: visibilidad. Minutos en los telediarios. La política comparece unida al teatro. Ocupar un lugar en el escenario cuando hay focos encendidos es vital para quien asienta carrera. O está en campaña, como es el caso que nos ocupa. Campaña a la que todo sirve. Incluso un viaje de Pedro Sánchez a Méjico donde participa como invitado en una mesa redonda. Viaje del que más que lo que pueda decir sobre "Gobiernos Progresistas y Poder Ciudadano", -el título de la ponencia-, quedará el recuerdo de cómo se ha dejado presentar: "Pedro Sánchez, líder de la oposición dentro del PSOE". Todo un programa de intenciones. Mientras tanto, las encuestas consolidan la ventaja del PP y colocan por delante de los socialistas a Podemos. Los votantes, los electores, castigan a los partidos que comparecen divididos. Parece mentira que el PSOE no haya aprendido la lección que nos dejó la UCD.