Otros muros menos visibles

Otros muros menos visibles

Se está hablando mucho estos días de muros, de muros que separan naciones. Trump quiere aumentar en tamaño y número de efectivos que vigilan el que ya existe entre Estados Unidos y México. El país centroamericano se queja, pero se olvida del que les separa de Guatemala. Los que más chillan en España no hablan de los que en nuestro país tenemos instalados en Ceuta y Melilla. Todos son visibles y su objetivo es controlar la llegada de indocumentados. Pero, hay otros muros de los que muchos de los que han levantado su voz no hablan. Y están en nuestro país. Son muros vergonzosos que se han levantado con normas y legislación entre los propios territorios de España. Por ejemplo, con el castellano en Cataluña. O con la sanidad en muchos lugares.
Estos días se ha sabido que la Junta de Andalucía ha pedido al Ministerio de Hacienda y Administración Pública que dirige Cristóbal Montoro que todas las comunidades autónomas se pongan de acuerdo a la hora de fijar los tiempos de convocar la oferta pública de empleo para Sanidad y Educación. La Junta de Andalucía cree que de esta forma se frenaría el efecto llamada, es decir se impediría que los interesados acudieran indistintamente a las oposiciones de cualquier comunidad autónoma. Son miles de plazas que la Junta quiere que se las queden andaluces y que no vengan gallegos, madrileños o extremeños a cubrirlas.
Precisamente, la presidenta de Andalucía fue la que más se quejó en la reciente Conferencia de Presidentes de las políticas de la Comunidad de Madrid, sobre todo en materia de impuestos. Díaz llegó a decir que Madrid era un paraíso fiscal y que hacía dumping fiscal. Negaba así a una comunidad a asumir responsabilidad -en este caso fiscal- en la toma de decisiones. Cifuentes no puede decidir, porque gestiona de forma más eficaz el gasto, bajar los impuestos. Sin embargo, Díaz sí puede, sí quiere, impedir que un madrileño se presente a unas oposiciones en Andalucía. Supongo que tampoco los andaluces podrían presentarse a oposiciones fuera de su tierra. En fin, aparte de que el ministro Montoro lo permita o no o al final lo tumben los tribunales de justicia, lo que queda clara es la incoherencia y la endogamia que se gasta la aspirante a liderar el PSOE, a la que más le valdría analizar en serio por qué Andalucía, que tiene los impuestos más altos, está peor en empleo, en atracción de empresas e inversiones, en educación y sanidad, en lugar de pretender muros que impidan la movilidad, en este caso laboral, entre españoles.