soltar lastre

 A menudo tenemos puesto el piloto automático y no somos conscientes de hacia dónde vamos. Si lo apagamos, de repente nos encontramos con otros caminos y con nuevas soluciones. No deberíamos centrar la atención en aquello que tratamos de evitar, sino en aquello que pretendemos que suceda. Mientras no nos desprendamos de los viejos miedos y prejuicios, no dejaremos espacio para que suceda nada verdaderamente nuevo en nuestra vida. Si no soltamos el lastre del pasado, no habrá espacio para que la vida nos sorprenda con nuevas direcciones. Si somos capaces de escapar de las ideas preconcebidas y nos despedimos amistosamente del pasado -implica perdonar a los que nos han hecho daño, incluyéndote a ti mismo-, probablemente se abra un espacio. En ese instante, la vida deja de ser repetitiva para recuperar la magia imprevisible, como en el mundo de los niños. Renunciar a hacer pronósticos, aceptar que la vida es una aventura en la que cualquier cosa puede suceder.
El explorador que pisa un terreno nuevo sin saber qué se encontrará descubre mucho más que el que llega a ese mismo lugar buscando fósiles.
Merece la pena desprendernos de nuestra colección de fósiles, ya sean experiencias, personas o visiones, para aventurarnos en una vida nueva.