Franco ya no tiene quien lo defienda

Franco ya no tiene quien lo defienda

 Dice con gran acierto Stephane Hessel, en su libro Indignados: En el mundo hay cosas insoportables, ante ellas la peor aptitud es la indiferencia y el olvido.
Quienes por obligación debería hacerlo entre ellos la derecha y la iglesia católica, hace años viven presos de sus indiferencia y complejo, con reverencia al olvido. Así abandonaron a quien les salvó la vida, a ellos y la gran mayoría de los españoles. Ello solo sirvió para envalentonar a las izquierdas y su jauría mediática. Hoy muy activa, ya hecho el PP, en brazos de quienes astutamente y con muchas complicidades internas, lo habían invadido, fingiendo un centro mágico, independiente y ficticio, sin ideología afín, pero sí válido y servil para hacer turbios negocios. Mientras una parte de la iglesia, deambulaba y protegía a los nuevos verdugos de ETA, y a los separatistas catalanes y vascos, mientras esto se sucedía las izquierdas capitaneadas por el PSOE, fingían ser los artífices de aquella reconciliación nacional del 78, pero siguieron en sus andanzas conspirativas, con todas sus fuerzas y ramificaciones extremistas. Contra la naciente democracia y nuestra monarquía parlamentaria. 
Su falsedad tozuda sobre nuestra historia de aquella espantosa guerra civil. Solo abarco y menciono los errores y abusos de Franco, la derecha y en menor cuantía a la iglesia. Los suyos superiores en cuantía y atrocidades, que provocaron la guerra fueron ocultados de forma vulgar y obscena, utilizaron las palabras franquistas y fascistas, para acusar a todos sus oponentes de ser los herederos de Franco. Basto y sobro para que los cobardes y traidores aparecieran en escena y a la vez salir corriendo a refugiarse en ese centro, ambiguo e inocuo, donde todo vale, incluyendo el traicionar a sus héroes y mentores. Nadie defendió que Franco evitó que España cayera en las garras del comunismo más atroz de entonces, y posteriormente ser el promotor principal de nuestra democracia, la que hoy todos disfrutamos, con sus aciertos  errores, pero ellos siguieron levantando su puño izado, su bandera republicana,m la comunista de la hoy y el martillo, o cantando la Internacional. Aquí algo tendrá que decir el viejo PP, acomplejado y cómplice de todo ello y de este su acoso y derribo. El nuevo debe deslastrarse de forma nítida, de comportamientos oscuros y ambigüedades cómplices, para buscar una auténtica reconciliación en sus fila. Está en el recuerdo reciente como salieron en desbandada sus votantes de Vigo, para darle el triunfo a Abel Caballero, fue el quien salió a defender la cruz del Castro, ante la amenaza de su  eminente derribo, lo que le dio la victoria abrumadora. Muy parecido está hoy sucediendo con los restos de Franco y el Pazo de Meirás. Ya tomado como juguete político de las izquierdas hoy en Galicia y el PP, viendo para otro lado y siguiéndole el juego, de forma inexplicable. No aprendieron de la lección de Vigo y sigue cuesta abajo, en su rodada.
Hoy de nuevo fingiendo reconciliación, diálogo y exigiendo lealtad, la que nunca practicaron. Nos ofrecen sus siniestras intenciones de devolvernos al pasado, sacando a relucir su resentimiento, odio y rencor, con algo siniestro del pasado, el Frente Popular, que hoy de nuevo Zapatero y Sánchez ponen en marcha. Su primera acción es desenterrar a Franco y sacarlo a paseo como trofeo de feria, para su venganza mediática, al estilo Salvados, o Aquí no hay quien viva, con la Sexta incluida. Esta es su nueva reconciliación  y oferta de futuro para nuestra juventud, llena de contradicciones aberrantes que deben ser aclaradas inmediatamente. Dicen que aborrecen las dictaduras totalitarias, las de derechas, mientras alaban y vitorean aquí las de sus amigos, los Castro, Chávez, Maduro, Ortega y otros. Aquí cabe una pregunta  acuciante. ¿Quiénes dejaron mejor herencia a sus pueblos, y que buscan la izquierda española de la mano de estos asesores asesinos y violentos? Convictos y confesos en sus respectivos países y cuyos resultados visibles hoy son, crear y expandir la miseria, ruina, represión violenta y la estampida de sus ciudadanos. ¿Eso quieren para España?
La historia de Franco esa la que es, con sus aciertos y errores, nadie la puede cambiar, pero tratan de ocultarnos la suya con crímenes horrendos y sin clarificar como los de Calvo Sotelo, José Antonio, los de Carrillo y la Pasionaria y otros muchos. El diálogo y la reconciliación están muertos por un vil decreto de quien utiliza esa fórmula legal pero aberrante en sus formas, por abusiva y falta de rigor, para buscar perpetuarse en la Moncloa. Hoy ya instalado quiere hacer como los Castro, Maduro y Ortega, Pedro Sánchez quiere gobernar  por Decreto Ley, sin los votos y el consentimiento de los españoles. 
Aquí está  su jugada macabra y peligrosa para nuestra Democracia, y tu sigue ciego tu camino con permiso de Arcadi Espada.