EL CONVENTO DE LAS SALESAS REALES ES UNA DE LAS OBRAS EMBLEMÁTICAS DEL ARQUITECTO, QUE DEJÓ UN IMPORTANTE LEGADO EN LA CIUDAD

El Vigo de Palacios

Antonio Palacios dejó una importante huella arquitéctonia en Vigo y su área. El monasterio de las Salesas Reales, que ahora será transformado en un geriátrico, es una de sus obras religiosas más emblemáticas, pero también lo son otros edificios como el teatro de Caixanova, el Banco Popular (antes Banco Viñas) o el templo Votivo de Panxón, así como algunos chalés particulares. Pero además, Palacios fue quien diseñó el Plan General de Vigo, un ambicioso proyecto, que finalmente nunca vio la luz y donde diseñó una ciudad grandiosa entre una muralla.
El Vigo de Palacios
Muchos lo consideran el Gaudí vigués, no sólo por la impronta arquitectónica y estética dejada en la ciudad, sino por los planes que desarrolló para una urbe en crecimiento, llegándose a definir ‘la Barcelona Atlántica’. Antonio Palacios, nacido en O Porriño, en 1974, imaginó un Vigo grandioso en un proyecto para la planificación del ensanche que requería el derribo del Casco Vello.

En 1932, Antonio Palacios presentó un proyecto ambicioso y visionario. Desde la estación marítima hasta el castillo-consistorio trazó una gran avenida con hoteles, bancos. Preveía un crecimiento ordenado de la urbe, integrando el rural en la ciudad.

Aunque su plan no se llevo a término, Vigo cuenta con importantes ejemplos de su arte.

El teatro Caixanova, antes llamado García Barbón, es el centro cultural vigués. Acabado en 1926, se caracteriza por la grandiosidad de su arquitectura eclecticista con toques clasicistas. Su granito blanco procede de las canteras de Castrelos.

El Banco Popular, antes la Banca Viñas Aranda, finalizado en 1944, ofrece las influencias de la Escuela de Chicago.

La capilla de O Vao, en la parroquia de Coruxo, se inspiró en los planos de Palacios, aunque en menores dimensiones.

Pero además Vigo, el arquitecto trabajó en la comarca dejando testigos pétreos como la Virgen de la Roca en Baiona, una escultura de 15 metros en granito y mármol blanco, que porta un barco mirador; el Concello de O Porriño, una de sus obras maestras o el templo Votivo de Panxón, inspirado en la estética medieval.




Monasterio Salesas Reales, de lo religioso a lo asistencial


El legado arquitectónico de Antonio Palacios se mantiene vivo, readaptando su funcionalidad a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades. Así, el monasterio de la Visitación de las Salesas Reales pasará de guardar el recogimiento y la meditación de las religiosas a ofrecer cuidados y atenciones a los mayores.

Firma el proyecto en 1942 y realiza una obra con fuertes referencias historicistas, que quedó inacabada. Su característica principal es la fachada telón de la construcción, que deja apreciar la distribución interior, con la cual no se corresponde. Frente a la simplicidad del inmueble, la fachada se inspira en las fortalezas medievales, incrementando el carácter defensivo el tratamiento del granito, al modo de rocas sueltas, con mampostería bruta, sin labrar, con excepción de los contrafuertes.

Con la construcción de edificios a ambos lados del vial principal del barrio de Teis, el monasterio quedo oculto casi en su totalidad, retirado a un segundo plano, lo cual aumenta su grandiosidad cuando se descubre tras las construcciones modernas. Tanto el inmueble como el entorno cumplen las condiciones para acoger un hogar para los mayores.