VIGO

La urbanización Rosalía-2 logra salir adelante con éxito

La comercialización de los dos edificios en construcción en el tramo entre García Barbón y Serafín Avendaño avanza con buenos resultados. En 2020, ambos habitados

Uno de los dos edificios en construcción en Rosalía-2.
Uno de los dos edificios en construcción en Rosalía-2.
La urbanización Rosalía-2 logra salir adelante con éxito

La urbanización del segundo tramo de Rosalía de Castro, entre Serafín Avendaño y García Barbón, ya es una realidad, aunque con un retraso de casi 20 años sobre los planes anunciados en la construcción de las viviendas previstas. Ahora mismo están en fase avanzada dos edificios, uno de la Sareb (el banco malo) y otro de la empresa promotora Inmobiliaria Rosalía de Castro, denominado "Las Salinas". Entre ambas actuaciones se pondrán en el mercado 105 pisos, lo que permitiría que unas 400 personas puedan residir en una de las calles más céntricas de la ciudad. Fuentes de las promotoras señalaron que el proceso de venta avanza a buen ritmo con una respuesta mejor de lo previsto. En gran parte, señalaron, debido a que en Vigo no ha habido construcción de relevancia desde hace diez años, antes incluso de la anulación del Plan General. "La ciudad necesita viviendas y ahora mismo hay en Rosalía", indicaron por su parte desde "Las Salinas", cuyo nombre remite al yacimiento romano del siglo IV. Pese a ello, los inmuebles disponen de garajes. En cuanto al precio, una vivienda de dos o tres habitaciones estaría en torno a 300.000 euros. La Sareb dispone de 32 a la venta o ya comprometidas y Las Salinas de 73, ya con reservas. En 2020 estarán ambos edificios habitados. 

En esta zona de la ciudad ha pasado prácticamente todo para retrasar de forma inverosímil los proyectos: primero, complicaciones con los vecinos y propietarios. Después llegó el descubrimiento de nuevos restos romanos, una ampliación de las salinas y otros hallazgos que obligaron a replantear la construcción de los edificios. Otro parón que acabó por coincidir, ya en la década de los 2000, con la caída en picado del “ladrillo”, lo que a su vez llevó a que solo se construyeran dos dos de los bloques proyectados, un edificio de oficinas y otro residencial de pequeño tamaño. Para completar la tormenta perfecta, entraron en concurso las promotoras de los dos principales solares por desarrollar y finalmente también Caixanova, que se había quedado con uno de ellos “heredado”, y que acabó después de un largo proceso en manos de la Sareb, que tuvo que aplazar varias veces el inicio de su primera promoción en Galicia.