El pazo vigués de la pastora lució sus mejores galas

Hoy nos vamos a apuntar a un asunto monográfico porque lo merece de verdad. El Pazo La Pastora, situado en el centro de Vigo pero probablemente un total desconocido para la mayoría, fue el escenario ayer por la tarde de una boda a lo grande en la capilla del histórico edificio sobre el que luego hablaremos.
El pazo vigués de la pastora lució sus mejores galas
Ofició Monseñor Alberto Cuevas, párroco de la iglesia de la Soledad del Castro, que por tanto presidió la celebración del matrimonio contaído por Olivia Fernández-Castaño Ozores -nieta de Fabiola Larios propietaria y usufructuaria del Pazo como viuda del fallecido Rui Ozores- y Luis Fino de Carvalho Daun e Lorena, de conocida familia portuguesa de Estoril, localidad famosa por ser la zona de residencia y veraneo de la 'creme' lusitana y donde el actual rey vivió siendo niño.

En la boda no faltó nada y el día veraniego, aunque con algunos nubarrones, ayudó a que todo saliera a la perfección.

El patio de entrada al pazo lucía como en sus mejores días, con las banderas de España y Portugal, chicas vestidas de gala y chicos con chaqué y preparados para la ocasión. Vamos, lo que se dice una boda de postín, de las de antes.

El Pazo fue el co-protagonista. Es el más antiguo de Vigo y al parecer fue fundado por el Señor de Soutomaior y Caminha Pedro Madruga, un noble gallego de finales del siglo XV que merecía por sí solo una película de sus idas y venidas y encuentros y desencuentros con los Reyes Católicos. Pero lo mejor sería su verdadera identidad. Según el marino e historiador Alfonso Philippot, el creador de la torre de la Pastora no sería otro en realidad que el mismísimo Cristóbal Colón. Como lo leen. Su letra coincide, su edad también y Pedro Madruga se llamaba al parecer Pedro Cristóbal y era por parte materna miembro de la familia Colón de Poio.... Increíble y quizá cierto.

El pazo, además, sirvió de modelo para Castrelos, como resulta obvio echando un vistazo a ambos caserones. La Pastora cuenta con unos jardines sorprendentes que incluyen un laberinto vegetal. Encantos, en fin, ocultos a las miradas por altos muros que protegen los secretos del único pazo vigués de titularidad privada y que ayer se convirtió en noticia.