VIGO

La Panificadora, única en Galicia

Francisco Pérez Fernández selecciona quince ejemplos de arquitectura industrial en Vigo, muchos ya desaparecidos en su libro, editado por el Instituto de Estudios Vigueses, que se presenta el próximo jueves

Los silos de hormigón de la Panificadora resisten la degradación de los años, mientras espera un proyecto que recupere su espacio para nuevos usos.
Los silos de hormigón de la Panificadora resisten la degradación de los años, mientras espera un proyecto que recupere su espacio para nuevos usos.
La Panificadora, única en Galicia

nnn Francisco Pérez Fernández salda en parte con su libro una deuda pendiente que la ciudad tiene con su arquitectura industrial. “En principio iba a ser un estudio para la Universidad, pero al comprobar que no existe ningún monográfico sobre la materia, pensé que era necesario una publicación”, puntualiza el autor. Así, este jueves, el Instituto de Estudios Vigueses acogerá en su sede (Cánovas del Castillo, 2- 2º), la presentación de “Arquitectura Industrial en Vigo (1898-1939). Orígenes, evolución y estado actual”. Para el investigador, pese al lamentable estado de las edificaciones, “están un poco mejor que hace tres o cuatro décadas, aunque no hay dinero para recuperarlas, al menos existe una ley que las protege”. 
Francisco Pérez  selecciona quince edificios, levantados en las dos primeras décadas del siglo XX, de estilo eclecticista y regionalista: “En esa época coincidieron arquitectos importantes con una clase empresarial interesada en ser prestigiada”, puntualiza. Aunque las principales ubicaciones coinciden con Areal y Beiramar, también recoge interesantes ejemplos fabriles como La Molinera, la primera fábrica de harina, y la Panificadora, en el entorno del Paseo de Alfonso, la cual destaca por su exclusividad. “Los silos son únicos en Galicia, se encargaron en Alemania y conforma una estética poco usual que ya se ha convertido en símbolo para la ciudad”. Pese a ser declarados Bien de Interés Cultural, los silos de la Panificadora llevan décadas abandonados. “Hubo varios proyectos arquitectónicos como el de Moneo, que los integraba en un espacio abierto a la ciudadanía, pero no hay dinero para las expropiaciones”, afirma Pérez. Al ser de hormigón, la estructura aguanta bien el paso del tiempo. 
Sin embargo, no todos tienen la misma suerte. La fábrica de Alfageme en desuso desde hace unos años,  muestra un mayor deterioro, ya que el cristal aguanta menos. Otro caso, casi desahuciado es el de La Artística, en la calle Coruña: “Sólo queda la fachada y creo que están esperando a que se caiga”, apunta el autor, quien señala que es una de las más fotografiadas a principios de siglo por el campo de fútbol que había delante.
Más de la mitad de las arquitecturas estudiadas ya no existen. La última, Alonso Santo Domingo, en Rosalía de Castro, desapareció en los 80. La única que sigue operativa es la de Albo en la Paz. “El gran problema es la falta de concienciación social, que no valora este patrimonio”, concluye Francisco Pérez.n