La flota española del Gran Sol pasó de 300 barcos a la mitad en 25 años
'Está claro: en 10 años no habrá en la zona pesqueros con bandera nacional, dicen los armadores de Vigo
En 1986, con España recién ingresada en la Unión Europea (entonces llamada Comunidad Europea), entró su potente flota pesquera en las aguas del Gran Sol, el banco más importante: eran llamados gráficamente Los 300. Un cuarto de siglo después, el número de pesqueros con bandera española en esas aguas se ha reducido de forma alarmante hasta 146 a 1 de enero de 2011.
Incluso menos, según los últimos datos que maneja la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI): serían en realidad apenas 130 los buques abanderados en España los que ahora mismo faenan en un caladero tradicionalmente explotado por gallegos, vascos y asturianos. De los 130, un total de 104 son gallegos, de los que 57 tienen su base en el puerto vigués. Esta es la situación actual y en diez años, 15 como máximo, vamos a desaparecer del Gran Sol, al menos los pesqueros de nacionalidad española, asegura Javier Touza, presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo, quien se niega a resignarse. 'Mientras haya fuerzas, y podamos plantar batalla, seguiremos tratando de evitar que suceda algo así, pero va a resultar muy difícil si nada cambia', explicó a este diario.
Los armadores señalan en una dirección muy clara: hacia los responsables de la pesca en la UE, con la comisaria María Damanaki, quien sería la responsable última de la pérdida de la flota por su política basada en exigir a los barcos comunitarios lo que no reclama a los de otros países. 'No tiene sentido: ahora mismo dos tercios del consumo de pescado en Europa llega de importación de países como China, Corea y otros donde no se exigen los mismos respetos ambientales y laborales, y los criterios de sostenibilidad que tenemos que aceptar nosotros para trabajar. El resultado es que los barcos acaban desapareciendo o cambiando de bandera, y esto es malo para todos', explicó Touza.
El fenómeno de la deslocalización de la flota avanza al parecer de forma implacable, señalan los armadores tirando de datos, que de nuevo se fijan en la política que se traza desde la comisaria europea, en especial en el Gran Sol. 'Para Daminaki sólo cuentan lo que dicen las ONG y ecologistas, es un hecho. Aunque no haya informes científicos que respalden la reducción de capturas, se bajan los totales admitidos en un 25 por ciento por pura protección y eso repercute en la menor actividad y en la pérdida de barcos, que van a desguace o cambian de bandera, 'y también descargan en puertos extranjeros, sean o no comunitarios, y tienen que llevar una parte de la tripulación de otros países, y todo esto repercute sobre la actividad económica y el empleo, más en Galicia, y todavía más en Vigo', señala el presidente de ARVI.
Más datos que alimentan las quejas de los armadores: desde 2008, al menos diez barcos de la flota gallega de Gran Sol se abanderaron en otros países de la Unión Europea. Francia registra cinco de estos casos, cuatro el Reino Unido y uno Irlanda. Este proceso de 'deslocalización', también se alimenta, como es conocido, en la escasez de las cuotas pesqueras que la UE adjudica a España, compromete la viabilidad de las empresas, no parece ir a menos 'y la flota estima que en un par de años puede haber unos 15 barcos en la misma situación. O más, como indica Javier Touza, que apunta al final de la larga tradición gallega en el Gran Sol.
'sector subsidiado por necesidad'
'Luchamos por cambiar las cosas, pero no es fácil. La reforma de la política pesquera influye y mucho sobre Galicia, y más en Vigo', indica Javier Touza, quien reconoce que una de las críticas que soportan más a menudo es que la pesca tiene una enorme cantidad de ayudas. 'Es cierto, es un sector subsidiado, pero hay una explicación: ni manejamos el recurso ni tampoco lo gestionamos, y por tanto, las entidades públicas tienen casi todo que decir a la hora de la explotación', indica. En su opinión, es elmism o caso que la agricultura. 'O cambian mucho las cosas o esto acaba en el desguace de todos. O a lo mejor, no porque antes había ayudas a los desguaces, ahora tampoco. Creo que el resultado final será que en el futuro habrá pocos barcos con bandera española, si hay alguno, y otros de 60 años en condiciones penosas', añade Touza.
Puertos de China y ahora de Corea, en Vigo, de inspección
Pese a todas las dificultades, la lonja del Berbés continúa siendo el principal puerto de Europa y también del mundo de pesca para consumo humano. Sus instalaciones y la gestión de la mercancía se ha convertido en un modelo a seguir. Hace unas semanas estuvo en O Berbés una delegación de la Autoridad Portuaria de Shanghai, el primer puerto del mundo en mercancía, interesada en saber cómo funciona una lonja moderna. Hoy será el turno para la Asociación de Pesca de Corea, una potencia.
En 2010, la Autoridad Portuaria finalizó el año con casi 700.000 toneladas de pesca congelada manejada, cifra que se superará en 2011, aunque sin alcanzar el millón de toneladas. Lo más probable es cerrar en torno a 800.000, una cantidad inalcanzable para el resto de competidores europeos.
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