VECINOS DE VALLADARES SUBIERON LA IMAGEN DE LA VIRGEN DEL ROSARIO HASTA EL MONTE ALBA

Devotos al santo 'que quita el miedo' desafían a la lluvia

La procesión de San Bartolomé, el santo “que quita el miedo” es una de las más largas y curiosas de la ciudad. Los vecinos de Valladares y fieles procedentes de distintos lugares suben hasta el monte Alba, donde realizan ofrendas y dan tres pequeños cabezazos con la imagen del santo, convencidos de que este les quitará así el miedo. Algunos de ellos, incluso realizaron parte del camino de rodillas, motivados por la devoción al santo.
Devotos al santo 'que quita el miedo' desafían a la lluvia

La tradicional procesión salió ayer, desde la iglesia parroquial de San Andrés de Valladares a las nueve de la mañana, una vez oficiada la misa en honor al santo, hasta la ermita del Monte Alba. Pese a la lluvia y el mal tiempo, los devotos caminaron los cinco kilómetros en pendiente que separan el templo parroquial de la cima del monte, en agradecimiento al santo encargado de quitar el miedo.

Tras la romería del día 15 de agosto, en la que los fieles se congregaron también en la iglesia de Valladares para subira la Virgen del Alba y San Bartolomé hasta la ermita, está vez llevaron la imagen de la Virgen del Rosario. El próximo día 8 de septiembre, los vecinos volverán a subir para devolver a las tres imágenes de los santos hasta a la iglesia de San Andrés.

Una vez en la ermita, se ofició una misa solemne y a lo largo del día, cientos de romeros cumplieron con la tradición de golpear su cabeza con la imagen del santo “que quita el miedo” mientras realizaban sus peticiones personales. Otros vecinos realizaron las llamadas “puxas”, llevándole al santo pequeños animales, como conejos o gallinas, a modo de ofrenda.

Después de la misa, la romería fue amenizada por la Banda Musical Alboradas de Taboadelo, aunque muchos de los vecinos ahuyentados por la lluvia, regresaron a sus casas, mientras que otros se quedaron en la romería, cobijados debajo de carpas.

A lo largo de la jornada, muchos vecinos decidieron subir más tarde, tanto a pie como en coche para hacer sus peticiones al santo y se celebraron varias misas hasta la última, a las 18:00 horas. Para los que optaron por quedarse, la romería continuó bajo las carpas, donde era posible degustar comida tradicional gallega y disfrutar de la música y del buen ambiente. n