MUNDO

El último bastión opositor en Siria, a un paso de ser tomado

Aviones rusos bombardean la ciudad de Idleb y causan la muerte de un civil y cuatro islamistas 

Imagen de uno de los bombardeos en la ciudad siria de Idleb.
Imagen de uno de los bombardeos en la ciudad siria de Idleb.
El último bastión opositor en Siria, a un paso de ser tomado

Aviones rusos bombardearon ayer la provincia siria de Idleb, último bastión opositor en Siria, en un día en el que tuvo lugar una decisiva reunión en Teherán en la que Rusia, Turquía e Irán llamaron a la deposición de las armas de los grupos armados en la región para evitar una tragedia humanitaria. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos afirmó que las fuerzas rusas, aliadas del régimen de Damasco, lanzaron una veintena de ataques aéreos contra el sur de Idleb. Aseveró que los bombardeos causaron la muerte de un civil y de cuatro islamistas pertenecientes al Movimiento Islámico de los Libres del Sham, una de las facciones armadas que operan en Idleb junto a la Organización de Liberación del Levante, la exfilial siria de Al Qaeda, entre otras.
Las fuerzas gubernamentales sirias ya han desplegado más de dos mil tanques alrededor de Idleb y llamado a "decenas de miles de sus soldados y de los armados aliados.
En paralelo a estos bombardeos, en Teherán se desarrolló una decisiva reunión entre los mandatarios de Rusia, Irán y Turquía para abordar la suerte de Idleb, ante una probable ofensiva que se lanzará pronto sobre la región, en la que viven tres millones de personas, una gran parte desplazados de otros feudos rebeldes. 

Moscú, Teherán y Ankara
 Moscú y Teherán respaldan al presidente sirio, Bachar al Asad, mientras Ankara apoya a algunos grupos alzados contra el régimen. La nota discordante en la cumbre fue el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que urgió en su discurso a aplicar "un alto el fuego" en Idleb y a que cesen los bombardeos en esta provincia. En referencia al futuro papel de Turquía, el portavoz del grupo rebelde Brigada del Norte Democrático, Ahmad al Omar, dijo que Turquía "pedirá ser la encargada de limpiar Idleb del terrorismo, pudiendo entrar militarmente y controlando las administraciones autonómicas con la policía militar".
Igualmente, la ONU planteó a las potencias internacionales posibles fórmulas para evitar una gran catástrofe como consecuencia de la ofensiva que preparan el Gobierno sirio y sus aliados para recuperar Idleb. Esa provincia, el último gran reducto de la oposición armada, se enfrenta según Naciones Unidas a una "tormenta perfecta" que puede causar la mayor crisis humanitaria desde el inicio de la guerra de Siria.
"Una batalla por Idleb sería una batalla horrible y sangrienta. Los civiles son las potenciales víctimas y hay peligros en caso de un ataque a gran escala de incidentes o de una rápida escalada entre actores regionales e internacionales", advirtió el enviado de la organización para Siria, Staffan de Mistura.
Mientras, diez personas, entre ellas tres niños, murieron por culpa de los cohetes lanzados desde zonas rebeldes hacia un pueblo controlado por Damasco en la provincia de Hama, en respuesta a los bombardeos perpetrados por Rusia contra la provincia norteña de Idleb. 
El ataque tuvo como objetivo la población de Maharda, controlada por el régimen sirio y de mayoría cristiana, situada en el norte de Hama (centro de Siria), una acción en el que una madre y sus tres hijos perecieron, así como otras cinco mujeres y un hombre.