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El espíritu solidario recorre México después del terremoto

Los servicios de rescate siguen la búsqueda de supervivientes entre los edificios sin tregua

Voluntarios descargan víveres en Centros de Acopio cercanos a los edificios colapsados.
Voluntarios descargan víveres en Centros de Acopio cercanos a los edificios colapsados.
El espíritu solidario recorre México después del terremoto

nnn  Largas cadenas humanas mueven artículos de primera necesidad como agua o mantas desde un centro de acopio improvisado en Ciudad de México hacia vehículos de distribución, un ejercicio de autogestión que muestra la enorme solidaridad en la ciudadanía que despertó el terremoto. "Estoy orgullosa y se me hace un nudo en la garganta porque la respuesta que hay de parte de la población es muy buena", cuenta Jocelyn, una veterinaria que, por primera vez, hace de voluntaria.
El terremoto de 7,1 en al escala de Richter del 10 de septiembre dejó al menos 253 muertos en México. Cien de ellos, una triste cifra redonda, se registran ya en la capital, donde hay además cerca de 40 edificios colapsados y otros con daños muy graves. Llegan ciudadanos con cajas de comida, agua embotellada, medicinas, sueros, mantas, papel higiénico, y sin respiro los voluntarios lo clasifican en espacios determinados para hacer el recuento.
Aparcan vehículos, especialmente pequeños camiones de particulares, y se forma una cadena humana que transporta los insumos de punto a punto. Sin descansar y con el semblante cansado, voluntarios de todas las edades llevan horas trabajando, de sol a sol. "Se necesitan muchas manos todavía", pide Jocelyn desde esta explanada del Gobierno de la delegación (demarcación política) Benito Juárez, donde también hay un centro deportivo convertido en albergue para la gente desalojada de sus casas.
Mientras, otra lucha, se libre entre los escombros. Las personas atrapadas juegan con el tiempo en contra, pues el aguante del cuerpo humano en situaciones extremas es de 72 horas, según expertos, y los equipos de rescate siguen desbordados trabajando por salvar vidas. "La norma oficial mexicana considera que, después de 72 horas, no es posible que una persona sea rescatada", expresó el doctor Manuel Bárcenas.

OPTIMISMO PERMANENTE
Con todo, el tiempo no es estricto ni dicta necesariamente el límite de la supervivencia humana. El médico recuerda el terremoto de 1985 y advierte de que en aquel entonces fueron encontradas personas con vida después de una semana. "Me tocó ayudar en esa época y encontramos mucha gente viva", refirió.
Dentro y fuera de México, la marea solidaria se extiende desde diferentes sectores gracias a ciudadanos anónimos y famosos. El papa Francisco enviará una primera donación de 150.000 dólares para dar asistencia a los damnificados. Es solo un ejemplo.
De forma paralela, durmiendo en colchonetas y viviendo de la solidaridad de la ciudadanía, miles de damnificados del terremoto duermen en los 49 albergues instalados en la Ciudad de México por el temor de volver a sus casas severamente perjudicadas. La realidad de un país que volvió a ser azotado por la tragedia.n