Un abrazo de Fidel

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maribel outeiriño Periodista
Publicado: 27 nov 2016 - 01:32 Actualizado: 27 nov 2016 - 19:46
Un abrazo de Fidel
Un abrazo de Fidel

En 1986 el entonces presidente Felipe González llegaba a Cuba en viaje oficial con una numerosa comitiva de políticos y periodistas. Al comenzar el viaje la periodista Pilar Cernuda y yo le pedimos a Felipe que nos presentara a Fidel. Lo hizo en una recepcion oficial celebrada al dia siguiente de nuestra llegada a Cuba –"¡Fidel- dijo Felipe- te presento a Pilar y Maribel que quieren conocerte". El presidente cubano nos abrazó y besó y nos dio la bienvenida. La fotografia tiene además el valor de que fue hecha por Barriopedro, el fotografo de la Agencia EFE que se hizo famoso por sus valiosas fotografías del golpe de estado del 23 F. A esa recepción asistio también el escritor Garcia Márquez , muy acogedor con el grupo español. En un momento me acerqué a él con el tarjetón de invitación al acto y le pedí que me lo firmara. Lo cogió, le dio la vuelta, dibujó una flor y escribió: "Para Maribel, una flor". En aquel viaje los dos presidentes y Gabo mantuvieron numerosas entrevistas, muchas de ellas nocturnas, a las que asistieron algunos periodistas de confianza. En el mismo viaje, mi segundo a Cuba, recibí un cariñoso y agradecido homenaje de los descendientes de gallegos, en el hermoso Centro Gallego de la Habana , dedicado a La Región Internacional. Tenían sus razones: LRI se había convertido en el único periódico internacional autorizado a entrar en la Cuba revolucionaria y por ella, no solo tenían información de su país de origen sino que además era el único medio que los ponía en contacto con el resto del mundo y estaban sumamente agradecidos .

En el libro "Fidel y la Revolución" de Frei Betto (Cuba 1985), Castro reconocía al autor su agradecimiento al obispo de Santiago de Cuba, Pérez Serantes, con orígenes en Xunqueira de Ambía, por haberle salvado la vida cuando había sido condenado a muerte por Batista.

Pérez Serantes intercedió para que los jóvenes revolucionarios no fueran ajusticiados y mantuvo buenas relaciones con los hermanos Castro y la revolución, hasta que estos se declararon abiertamente comunistas.

Los amigos pasaron a mantener las distancias y Pérez Serantes se volvió un critico severo con la revolución molestando mucho a los camaradas de Fidel con sus repetidas críticas. Todos recibieron un aviso del comandante; sumo respeto hacia el obispo gallego y orden de no tocarle ni un pelo. Cuando Serantes falleció, la corona de flores más grande de su entierro llevaba la firma de los Castro.

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