VERANO

La pasión por el pulpo provoca un nuevo "overbooking" en Carballiño

La villa del Arenteiro vivió una intensa jornada con la hostelería saturada en la 56ª edición de la fiesta gastronómica

Miles de personas pasearon por el Parque municipal de la localidad.
Miles de personas pasearon por el Parque municipal de la localidad.
La pasión por el pulpo provoca un nuevo "overbooking" en Carballiño

La villa del Arenteiro se convirtió ayer en la capital gallega de la gastronomía, con la celebración de la LVI Festa do Pulpo, que volvió a demostrar su capacidad de atracción multitudinaria, tanto a nivel nacional como internacional. Desde primeras horas de la mañana, la afluencia de vehículos desde la autovía AG-53 de Santiago y la N-541 de Pontevedra puso a prueba la habilidad de los agentes de las fuerzas del orden para gestionar la circulación en el casco urbano y la distribución de los estacionamientos en el entorno del Parque municipal de Carballiño, epicentro del evento. Además, con la novedad de aplicar un protocolo de seguridad antiterrorista, con revisión de los maleteros de los automóviles que se adentraban en en esta zona y colocación de bolardos de hormigón disuasorios en los accesos. Llegado el mediodía, ya no quedaba un lugar libre para aparcar en el centro, mientras las 30 pulpeiras ubicadas en el paraje natural servían las primeras raciones al precio unitario pactado de nueve euros, y los 10 bares ambulantes comenzaban a registrar sus primeros pedidos de churrasco, carne cocida o sardinas y pimientos fritos. 
Pero las miles de personas que se acercaron hasta la villa -en torno a las 100.000, según los datos oficiales- también buscaron hueco en los restaurantes y casas de comidas del casco urbano, que se vieron saturadas y, en algún caso, tuvieron que colocar el cartel de "completo" ante la masiva llegada de comensales. 
Grupos de gaiteiros y de danzas recorrieron cada rincón del Parque y el recinto oficial de comidas, en el que 1.400 personas degustaron empanada de carne y atún, pulpo á feira, carne ó caldeiro, pan de Cea, vino de la bodega Pazo Tizón y una queimada como remate digestivo del menú. La jornada transcurrió sin ningún tipo de incidente reseñable, si bien agentes de la Policía Local de Carballiño y Ribadavia y de Tráfico, Guardia Civil y Grupo Antiterrorista, acompañados por voluntarios de Protección Civil y Cruiz Roja  velaron en todo momento por la seguridad de los vecinos y visitantes.n