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La carrera de Santi Mina (Vigo, 7 de diciembre de 1995) está todavía en sus albores, pero su nombre forma parte ya de la historia no sólo del Celta, sino también del fútbol español. Debutó en Primera en 2013, con sólo 17 años, y entonces se convirtió en el tercer futbolista más joven en estrenarse con el Celta en la máxima categoría, sólo por detrás del mítico Sansón y de Iago Bouzón. Meses más tarde marcó su primer tanto, contra el Athletic el día del estreno del nuevo San Mamés, y se convirtió en el goleador más joven en la casi centenaria historia del Celta. El sábado ante el Rayo, protagonizó un nuevo capítulo de precocidad que además le ha valido para hacerse un hueco en los anales del campeonato español. Mina, el cuarto futbolista celeste que hace cuatro goles en un sólo partido, es además el cuarto más joven en lograrlo de toda la Primera División y el más joven en más de ochenta años.
La historia de Santi Mina en el primer equipo arranca el 16 de febrero de 2013, día en que Paco Herrera le hace debutar contra el Getafe en el Coliseum Alfonso Pérez. El delantero vigués sustituyó a Iago Aspas a los 59 minutos cuando en el marcador ya figuraba el definitivo 3-1, resultado que provocó la destitución del técnico catalán.
Mina se convirtió así, con 17 años y dos meses, en el tercer céltico más joven en estrenarse en Primera División. El debutante más precoz, no sólo del Celta sino de toda la Primera División, es el histórico Francisco Bao "Sansón", que con sólo 15 años y ocho meses disputó los 90 minutos de un Sevilla-Celta (1-4) de la campaña 1939/40. Por detrás del vigués Sansón, fallecido en 2012 a los 87 años, está el redondelano Iago Bouzón. El actual jugador del Córdoba debutó en Primera de la mano de Víctor Fernández en la campaña 1999/2000, cuando con apenas 16 años y ocho meses sustituyó a Makelele en un partido contra el Espanyol en Montjuic.
La temporada 2012/13 fue inolvidable para el imberbe Santi, hijo de Santiago Mina Vallespín, futbolista turolense formado en la cantera del Barcelona y que jugó en el Celta entre 1981 y 1984. Se estrenó en la máxima categoría tras una extraordinaria primera mitad de temporada con el equipo juvenil de División de Honor, con el que acabaría alcanzando la final de la Copa de Campeones que se celebró en Vigo. Además, ese mismo año fue clave en el ascenso del filial de Pichi Lucas a Segunda División B.
Santi inició la siguiente temporada, la 2013/14, formando parte de la plantilla del Celta B. Sin embargo, sólo llegaría a disputar un partido con el filial, el de la primera jornada en casa de la UD Logroñés. Marcó el gol que encarriló la victoria por 0-2 de la escuadra dirigida entonces por David de Dios y, tras superar una leve lesión muscular, comenzó a entrar en los planes de Luis Enrique Martínez.
Si Paco Herrera fue quien le hizo debutar, al actual entrenador del Barcelona le corresponde el mérito de haberle dado continuidad por primera vez en el fútbol profesional. El delantero vigués disputó un total de 31 partidos, entre Liga y Copa, a las órdenes de Luis Enrique Martínez en una temporada que empezó con 17 años y en la que se convirtió en el goleador más joven de la historia del Celta en Primera División.
Sucedió el 16 de septiembre de 2013, fecha histórica para el Celta y para su rival aquel día, un Athletic Club de Bilbao que estrenaba ante los vigueses el nuevo San Mamés. Charles fue el encargado de marcar el primer gol en el estadio heredero de la mítica "Catedral" y, después de tres tantos del conjunto rojiblanco, Santi Mina marcó de cabeza aprovechando un error en la salida del meta local Iago Herrerín el definitivo 3-2. Con 17 años y nueve meses, el vigués se convertía en el goleador más joven del Celta en Primera División.
La pasada temporada marcaría otros dos goles. El día de su 18º cumpleaños, el 7 de diciembre de 2013, marcó también ante el Athletic el gol de la victoria del Celta (1-0) en el partido de ida de la eliminatoria de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey que enfrentó a vigueses y bilbaínos. En Liga, firmaría su segundo y último gol del curso en la trigésimo segunda jornada, en un choque que el Celta empató en Balaídos contra la Real Sociedad gracias precisamente al tanto de Mina en la recta final del encuentro.
El pasado verano, el delantero vigués, ya asentado en las categorías inferiores de la selección española, dio el salto de manera definitiva al primer equipo. Sin embargo, los primeros meses de la temporada no fueron para nada sencillos para él. Eduardo Berizzo apenas le daba oportunidades. Únicamente jugó en una de las trece primeras jornadas, en Balaídos ante el Levante, y en cuatro de los cinco primeros partidos de Liga ni siquiera entró en la lista de convocados.
Pero Mina no se rindió. Aprovechó esos meses de ostracismo para seguir moldeando un cuerpo mucho más maduro hoy que el día de su debut, para seguir adaptando su físico a la exigencia del fútbol profesional. El canterano ha recogido la recompensa a ese trabajo sobre el terreno de juego, donde ya es capaz de sostener las peleas cuerpo a cuerpo contra defensas mucho más experimentados que él, aspecto en el que tenía muchas más dificultades la pasada temporada.
Santi esperó pacientemente por una oportunidad y en cuanto la tuvo, la aprovechó. Fue titular en el primer partido de Copa, en casa de la UD Las Palmas y marcó el único gol del Celta aquel día (2-1). En la vuelta, el conjunto de Berizzo remontó (3-1) y Mina volvió a ver puerta. Su buen papel en el doble duelo ante el conjunto de Paco Herrera, el técnico que le hizo debutar, le valió para ganarse la confianza del "Toto" Berizzo, quien a partir de ahí empezó a darle continuidad en Liga, donde sin embargo le costó marcar. Hasta el sábado había participado en trece encuentros y no había hecho ningún gol. Él mismo reconoció que tenía esa "espinita" clavada. Contra el Rayo se la sacó. Contribuyó a la goleada del Celta (6-1) con cuatro goles y se convirtió en el cuarto jugador en la historia del club que firma un "póker" en Primera División.
El nombre de Mina está ahora unido al del canario Del Pino, que le hizo cuatro goles al Tenerife (4-1) en la campaña 1941/42; al del gaditano Antonio Martínez "Mori", que logró cuatro dianas contra el Zaragoza (5-3) en la temporada 1978/79; y al del mítico Hermidita, máximo goleador de la historia del Celta en Primera y que firmó cinco dianas contra el Gimnástic (10-1) en el ejercicio 1949/50.
Además, el vigués se convirtió en el jugador más joven en marcar cuatro goles en la Primera División española en los últimos ochenta años –según el experto en estadística MísterChip–, desde que el cántabro Pombo marcó cinco con el Racing ante el Athletic en 1934 con 18 años. También superan a Mina Iraragorri, que marcó cuatro goles con el Athletic al Espanyol (6-0) en 1930 con 17 años, y Lazcano, que hizo cuatro con el Real Madrid en 1929 ante el Europa (5-0) con 19 años recién cumplidos.n
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