CELTA

La sede renueva su apuesta

Silabario negocia con el Celta asumir la gestión del Gambeta y convertir el Salón Regio en lugar de banquetes

El local del Gambeta, sito en el entresuelo, será reacondicionado en las próximas semanas.
El local del Gambeta, sito en el entresuelo, será reacondicionado en las próximas semanas.
La sede renueva su apuesta

La sede va bien. El Celta transmite positivismo cuando habla de su joya de la corona, el edificio de la calle Príncipe que se ha convertido en su centro de operaciones desde hace 180 días. Casi cinco meses de vida de una construcción sobre cimientos históricos pero totalmente remozada que ha pasado por problemas propios de su novedad que ha tenido que ir solventando sobre la marcha. Porque, como Carlos Cao, el director de Área de Negocio de la entidad, no ser cansa de repetir, la sede debe ser "muy dinámica".
Ese dinamismo conlleva una evaluación constante de los negocios que incluye el edificio: el restaurante Silabario en la cúpula, el gastrobar Gambeta en el entresuelo, la tienda en el bajo y el Salón Regio. Del primero de ellos no hay queja. Tanto el club como el chef Alberto González Prelcic se muestran encantados de la acogida tras solventar algunos problemas de luminosidad y temperatura propios de un local acristalado.
Ese buen rendimiento ha animado a ambas partes a estudiar la posibilidad de multiplicar su colaboración. Así, tras la salida de los anteriores gestores, el Gambeta busca nuevo responsable y lo más probable es que sea el equipo del Silabario. E incluso, Alberto González Prelcic también negocia con el club convertir el Salón Regio en escenario de banquetes "de calidad", con una "nueva oferta gastronómica en la ciudad".
La propuesta para el Gambeta no es la única que maneja el club, pero sí la más avanzada. La idea de Alberto González Prelcic es "dar de comer rico con un punto más informal, centrado en el tapeo tradicional pero con un toque de autor. Muy accesible y muy económico". Un poco, a la imagen de la Pizarra del Silabario, el local que abrió en Tui tras cerrar el restaurante primigenio. Además, se produciría algún cambio físico en el local que alberga el gastrobar en el entresuelo. En cualquier caso, todo sigue pendiente de una rúbrica final en los próximos días.
Lo que no variará su apuesta es el restaurante Silabario. "Ha tenido una acogida fantástica. Es nuestro primer año en Vigo y todavía nos estamos haciendo a los ritmos de una ciudad que, por ejemplo, baja mucho su actividad en verano al no disponer de una playa urbana. Desde que abrimos, se han sucedido los llenos a mediodía y de noche y tratamos de adaptar la oferta a los diferentes tipos de clientes.", señala el chef. Sobre el local, resalta que "es muy especial y tras pulir algunas cosas, ahora tenemos un Silabario más fresco y cómodo. No me arrepiento en absoluto de estar aquí y por eso buscamos otros retos en nuestro afán de excelencia. La estrella Michelín no es el objetivo, pero esperamos volver a tenerla algún día".n