Xurxo Carreño: “Las redes me cambiaron, conseguí soltarme delante de la gente”
Xurxo Carreño. Influencer gallego, llega con “Sin datos no hay paraíso”
Ourensano de 30 años, Xurxo Carreño lleva al escenario el contenido con el que triunfa en las redes sociales. Estará este viernes en el teatro García Barbón con una única función, a las 20 horas, de “Sin datos no hay paraíso”. Llega acompañado por El Cejas, Car de Lorenzo y Animalize 21, entre los cuatro suman 19 millones de seguidores.
¿Qué hace cuatro influencers juntos en un escenario teatral?
Es un “the laif expiriens”, un espectáculo teatral con forma de programa de televisión. Compartimos en el escenario lo que hacemos en las redes sociales. Hay sketches, monólogos, improvisaciones e interactuaciones con el público.
Acostumbrado el medio digital, ¿cómo se sintió en uno tan analógico como es el teatro?
La primera vez que me subí a un escenario lo pasé muy mal, siempre tuve algo de pánico escénico. Mis vídeos los grabo en mi habitación y estoy solo haciendo el tonto, pero en el estreno de mayo en Coruña pasé un mes en tensión, sin comer, ni dormir. Lo pasé fatal durante la función, pero la satisfacción al finalizar fue increíble. Ahora ya lo llevo mejor.
Comparten escenario cuatro “influencers”, ¿cómo llevan la cuestión de egos?
Bien. Cada uno tiene su momento en el show de forma individual, también tenemos números en colectivo. Todos hacemos humor y conectamos muy bien.
¿A quién se le ocurrió la idea de reunirlos?
A la productora gallega Etiqueta Negra y a nuestra agente. Llevaban algún tiempo buscándome para un proyecto similar, pero me moría de vergüenza.
¿Cómo puede darle vergüenza actuar ante mil personas cuando en redes lo siguen más de un millón?
Pero a mis seguidores no los veo. Siempre fui de hacer un poco el parvo, pero solo con mis amigos. Era muy cortado, las redes me cambiaron mucho, conseguí más facilidad de palabra, relacionarme y soltarme más delante de la gente.
¿Y ahora cómo se ve?
Tengo la suerte de vivir de algo que me gusta. Antes estudiaba Informática y no me llenaba. Empecé de forma desinteresada, algunos me decían que estaba bien, otros que dejase de hacer el parvo. Aquí seguiré hasta que las redes y la salud lo permitan. En el teatro descubrí algo nuevo, por ahora lo compagino. Me gusta levantarme todos los días y hacer humor, es agradable cuando alguien me dice por la calle que está pasando una mala época y que mis vídeos le hacen reír.
Hay gente que piensa que el suyo no es un trabajo de verdad; sin embargo, le dedica muchas horas.
Muchas. Es un trabajo muy esclavo, que no permite desconectar. Mi pareja acaba su jornada laboral y no vuelve a pensar en el chollo hasta el día siguiente. El mío es mental, todo el tiempo hay que darle vueltas a nuevas ideas, escribir guiones, gestionar la publicidad. Hay días que no apetece hacer humor, pero hay que hacerlo. Este año me fui una semana de vacaciones en agosto y tenía que grabar dos vídeos diarios para subir. Me dicen que pienso demasiado en el futuro, pero hay que planificarlo todo. Cuando acabo el día estoy tan cansado como si hubiera corrido 20 kilómetros.
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