La Xunta inicia el proceso de desalojo de okupas en la vieja estación de bus

Vecinos alertaron de la entrada de personas sintecho al interior del edificio y ajetreo por la calle Antonio Palacios

La entrada a la vieja estación por la Avenida de Madrid, convertido en un refugio para personas en situación de vulnerabilidad
La entrada a la vieja estación por la Avenida de Madrid, convertido en un refugio para personas en situación de vulnerabilidad | Jorge Santomé

Paso adelante para introducir en el ámbito urbano la abandonada estación de autobuses de la Avenida de Madrid. La Xunta anunció el inicio de procedimientos para lograr el desalojo de las personas allí presentes, que carecen de alternativa habitacional. La idea inicial presentada hace unos meses de vallar la instalación no se hizo efectiva al encontrarse ocupadas las dos entradas del inmueble por una decena de personas en riesgo de vulnerabilidad y no contar con las competencias para su desalojo (corresponde a la Policía). Fracasada su primera propuesta, la institución autonómica, a través de la Consellería de Facenda y en respuesta a Atlántico, asegura que ya ha comenzado las diligencias para garantizar la seguridad de toda la ciudadanía y proceder al desalojo del viejo inmueble, en estado semi-ruinoso.

Todo ello viene dado por el aviso vecinal. En las últimas semanas, vecinos de la zona alertaron de la presencia de sintecho en el interior de la infraestructura, al acceder por la parte inferior del inmueble, donde la anterior entrada y salida de autobuses en Antonio Palacios. Ese acceso se encuentra cerrado y vallado, pero desde la Xunta han confirmado que varios okupas han conseguido acceder al interior, con el riesgo que eso conlleva. Además, vecinos han comentado que, desde hace varios días, existe movimiento de personas en situación de vulnerabilidad por los aledaños de la parte baja de la estación y transitando por Antonio Palacios, cuando antes solamente se ubicaban en la entrada que da a Gregorio Espino. Incluso han podido comprobar de forma visual a sintecho subiendo las escaleras que conectaban la dársena con el hall.

Ropa y basura en la zona de las dársenas, señal de movimiento en el interior.
Ropa y basura en la zona de las dársenas, señal de movimiento en el interior.

La situación, sostienen, comienza a ser insostenible tanto para los que moran allí como para el vecindario. Alertan de una sensación de inseguridad en la zona acrecentada por el crimen sucedido hace unos meses entre dos personas que dormían a las afueras de la estación. También por los sintecho, que arriesgan su vida en una infraestructura que lleva más de tres años abandonada, sin ningún tipo de mantenimiento y sin recursos para salir de esa situación.

Los terrenos pertenecen al Concello, que fueron cedidos a la Xunta para ubicar la estación de autobuses. Tras 33 años operativo y una vez trasladado el servicio a Urzaiz, el inmueble fue tapiado pero no derruido, con un proyecto autonómico de construir en su lugar un centro intergeneracional. Eso no casó con el actual PGOM, que recalificó ese suelo, pasando de urbano consolidado a zona verde, incompatible con la edificación. Durante ese debate, varios sintecho se instalaron en la entrada de la vieja estación, víctimas de su situación de vulnerabilidad y sin alternativa habitacional. Ahora, la Xunta insta a encontrar acomodo para los que allí residen y proceder a su derrumbe, y aseguran estar abiertos a cualquier propuesta para hacer de la antigua estación un espacio aprovechable.

Tres años del cierre, con muchas propuestas y ninguna realidad

El pasado 15 de diciembre de 2022, Vigo despedía a la que fue su estación de autobuses durante 33 años. En los últimos tiempos, bastante descuidada y sin apenas mantenimiento, apagando su vida útil a la espera de la inauguración de la intermodal en Urzaiz. Una vez cerrada, comenzó el baile de ideas para convertir un amplio espacio en la entrada de la ciudad en un lugar aprovechable para la ciudadanía. Colectivos sociales instaron a que se convirtiese en un albergue de titularidad municipal para dar cobijo a los sintecho de la ciudad.

Las opciones políticas fueron por otros derroteros. Desde el gobierno local barajan la opción de convertir el lugar en un macroparque y zonas verdes; el Partido Popular instan a crear un centro intergeneracional y residencia de mayores, y el BNG propuso la creación de un aparcamiento disuasorio para evitar la entrada de vehículos a la ciudad.

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