La Xunta ya contempla derribar la vieja estación de autobuses
La antigua estación de la avenida de Madrid lleva tres años cerrada y el Plan General contempla otros usos para el terreno que ocupa, reconoció el conselleiro Corgos
La antigua estación de autobuses de la avenida de Madrid, de titularidad autonómica, será demolida como mejor solución aunque no hay fecha para iniciar una operación que depende de varios factores. Entre ellos, qué hacer con la gente que ha convertido la instalación, cerrada desde hace tres años, en albergue. El conselleiro de Facenda, Miguel Corgos, reconoció ayer en Vigo a preguntas de este diario que la demolición era una alternativa que estaba encima de la mesa en vista de que el Plan General de Vigo, aprobado en 2025, ha convertido la parcela en terreno para zona verde y usos ciudadanos.
Lo que descarta por completo la opción que manejaba la Xunta de rehabilitar el edificio para que fuera un centro intergeneracional, para niños y mayores. El Concello ha decidido cambiar el uso y en estas condiciones, la única posibilidad viable pasa por el derribo. Corgos, en una visita a la ETEA acompañada de la conselleira de Vivienda, María Allegue, reconoció abiertamente que el Gobierno gallego se planea "todas las opciones" y de forma expresa su demolición.
El conselleiro reconoció que la terminal de bus se halla en una "situación especial" debido a que ya terminó su uso dotacional como estación y "se debe volver a integrar en la vida urbana" de Vigo. Por ello, la Xunta analiza los destinos que se le podrían dar a este edificio en el "corto plazo". Preguntado directamente si se han planteado su demolición, dijo que "sí", que se han planteado "todas las opciones".
Todo ello después de la "preocupación" de los últimos meses para establecer un perímetro de seguridad en la zona y vallar el inmueble, algo que no pudo realizarse al encontrarse personas sin hogar en las inmediaciones. "Estamos viendo cómo proceder", añadió Corgos ante los medios de comunicación.
Por otra parte, el conselleiro de Facenda presentó la licitación de la cafetería para las instalaciones de la ETEA, en la antigua panadería, como un paso más en la dotación de servicios para recuperar este espacio para los vigueses y una muestra más del compromiso permanente de la Xunta con esta ciudad.
“En los últimos meses, cada vez que tenemos la oportunidad de visitar a ETEA es para comprometer una nueva dotación por parte de la Xunta”, dijo, en referencia a la cesión de dos edificios a la Universidad de Vigo para el Campus del Mar (Facultad de Ciencias del Mar y la Estación Marina) así como al inicio de la residencia pública de mayores que construirá la Fundación Amancio Ortega. La Xunta tiene en ejecución la urbanización del ámbito PS6, con una inversión de 4,8 millones, y aprobado el convenio para actuar en el PS1 (la entrada y la plaza), una inversión de 10,5 millones que espera la firma de Concello y Zona Franca.
La cafetería en la ETEA por 20 años
La visita de los dos conselleiros tenía como objeto principal presentar la construcción y concesión de una cafetería en el antiguo edificio de la panadería, hoy una ruina situada en el ámbito PS5 de los terrenos de la ETEA en Vigo. La conselleira de Vivienda, María M. Allegue, y el conselleiro de Facenda, Miguel Corgos, junto a la delegada territorial de la Xunta en Vigo, Ana Ortiz, y la directora de la Agencia Gallega de Infraestructuras, María Deza, dieron cuenta de esta nueva actuación.
El contrato tiene dos fases y las empresas tienen de plazo hasta el 27 de marzo para presentar sus ofertas. Hay que señalar que el contrato no comporta compromiso de gasto para la Administración.
Así, la futura concesionaria asumirá en la primera fase el diseño y ejecución de las obras de rehabilitación y condicionamiento del edificio, con un presupuesto estimado de las obras de 405.891 euros. Y, en la segunda fase, de explotación de la cafetería, el contrato tiene un valor estimado de 9,8 millones.
Como contraprestación por el uso de bienes públicos, el concesionario deberá abonar un canon de explotación mínimo anual de mil euros.
El plazo global del contrato de concesión es de 20 años. La primera fase, de diseño y ejecución de las obras de rehabilitación y condicionamiento del edificio, tiene un plazo de 12 meses, y la segunda fase, de explotación de la cafetería, tiene un plazo de 19 años.
En la evaluación de las ofertas para el contrato se tendrán en cuenta, además de los criterios económicos (el canon propuesto), la calidad de la propuesta, centrada en el proyecto, en la memoria y en las medidas de impulso demográfico.
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