Vigueses Distinguidos
Waldo Otero: “El club pasó muchas vicisitudes y siempre ha salido adelante”
Tras meses de aparente tranquilidad, los vecinos del entorno de una de la casa okupada entre la calle Cantabria y Toledo vuelven a dar la voz de alarma por haberse reactivado el ‘trapicheo’. Según explicaron residentes, “durante un tiempo y por la presión policial, el movimiento se redujo, pero ahora ha regresado como antes, con trajín diario de personas que van a comprar y a consumir, a cualquier hora del día y de la noche”.
El inmueble, que lleva tiempo okupado, se convirtió en un lugar de ‘trapicheo’ después de que tiraran la ‘narcocasa’ de la Cidade da Xustiza y el supuesto negocio se trasladara a este lugar. Fue a principios de año, cuando las denuncias ante la Policía derivaron en vigilancias y varios operativos, entre ellos el que dio lugar a la detención de una pareja a la que se le atribuía varios robos en Galicia y Portugal.
Aquella presión fue eficaz, explican los residentes, pero ahora la situación se ha complicado. La sensación de inseguridad ha regresado a esta calle, a escasos metros de un centro escolar y de la peatonal del Calvario.
Los vecinos ya alertaban entonces de que los camellos obtenían información de las casas vacías para instalarse en ellas y convertirlas en un lugar donde vender y consumir estupefacientes. La propia Policía es consciente de la dificultad de erradicar estos puntos, porque cuando hay problemas no es que abandonen su actividad ilícita, sino que la trasladan a otros puntos. De hecho, en algunas ocasiones, las propias peleas por el territorio han llevado a incendios en inmuebles ruinosos que habían sido tomados para esta actividad, obligando a buscar nuevos inmuebles.
Los residentes piden de nuevo que se refuerce la presencia policial en la zona como meses atrás para poner freno a este foco de “inseguridad e insalubridad”.
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