Universidad
La UVigo llega al 105% de ocupación este curso
Mientras algunos padres afrontan la ‘cuesta de septiembre’ que significa la vuelta al cole –todos los niveles educativos entre Educación Infantil (2º ciclo) y Secundaria iniciarán las clases el próximo 9 de septiembre–, otros inician una nueva rutina con sus hijos. Las escuelas infantiles privadas –que ahora son gratuitas gracias a la medida de la Xunta que subvenciona la matrícula a todas las familias en las enseñanzas de 0 a 3 años– comenzaron ayer el curso 26/27 y muchas de ellas lo hicieron con una jornada muy especial en la que padres y madres también tuvieron un papel central.
Como pasar de estar en casa –o con los abuelos– a tener que ir por las mañanas a la escuela infantil puede llegar a ser un ‘shock’ muy importante para los más pequeños, muchas escuelas infantiles como Lúa, en la zona del Caramuxo, deciden dedicar el primer día de clase a hacer una especie de presentación con los niños que se matriculan por primera vez, sean de la edad que sean, para que acudan junto a sus padres y conozcan el nuevo entorno donde pasarán las mañanas –o las tardes– y a sus primeros profesores. De esta manera, no sólo se introduce a los niños de forma paulatina a las clases de la escuela infantil, sino que los progenitores también pueden resolver cualquier duda que tengan ‘in situ’ y así quedarse más tranquilos a la hora de dejar a sus hijos cada día con sus nuevos profesores.
Aunque muchos padres no se librarán en días siguientes de los habituales lloros en la puerta de la escuela infantil a la hora de hacer la entrega, esta jornada de presentación ayuda a los pequeños a habituarse a una rutina que cada vez comienzan más temprano, ya que la gratuidad de todas las escuelas infantiles –tanto públicas como privadas– decretada por el Gobierno autonómico en 2022 animó a más familias a confiar en el primer ciclo de Educación Infantil para facilitar más tarde la escolarización de sus hijos. Tanto es así que desde Agadei (Asociación Gallega de Escuelas Infantiles), presidida por el vigués Fernando Rolland, pidieron a la Xunta que se unificara el proceso de matrícula debido a la elevadísima demanda que estaban presentando los centros privados, que llegó a provocar largas colas de padres en las puertas de las escuelas a primera hora de la mañana, ya que la mayoría matriculaban a los niños bajo el criterio de los primeros que llegasen.
Este nuevo sistema funciona desde hace dos años y dio sus frutos distribuyendo a las familias que solicitaban plaza (podían hacerlo en varios centros) en las diferentes escuelas con una lista de espera relativamente corta.
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