Vocación heredada: taxi de tercera generación

El abuelo de Beatriz Docampo, Cesáreo, trabajó como taxista en el garaje de Florida: “Él me enseñó a conducir con doce años. Estaría muy contento de verme conduciendo un taxi”

La taxista viguesa Beatriz Docampo posa junto a su taxi en el centro de Vigo.
La taxista viguesa Beatriz Docampo posa junto a su taxi en el centro de Vigo. | Atlántico

Lo que se ve en casa de pequeño, luego se imita. Hay muchos casos y el refranero español hace referencia a ello, como “de tal palo, tal astilla”, “de casta le viene al galgo” o “quien a los suyos se parece, honra merece”. En el caso de la viguesa Beatriz Docampo, su vida estuvo, sin quererlo, muy influenciada por la vivencia de su abuelo, Cesáreo. Docampo es la tercera generación al volante de una tradición que comenzó con su abuelo en un taxi de garaje en la calle Florida y finalizará cuando Beatriz se jubile.

Su situación laboral la obligó a seguir la senda de su abuelo. Ella no buscó ser taxista, la vida la llevó a serlo. Y reconoce que engancha. Su relación con su abuelo y la conducción viene desde muy pequeña, con doce años ya con un volante en las manos.

“Él me enseñó a conducir. Tenía un taxi de garaje en la calle Florida y allí aprendí a aparcar y a conducir. Tenía un espacio muy grande”, aseguró Docampo. Una práctica que antes era muy habitual para que los más jóvenes tuviesen más destreza al volante, incluso antes de conseguir el carné de conducir.

Pero el taxi no era lo suyo, por mucha presión que ejerció su abuelo en ella. Buscó otras alternativas, sin saber que su destino era la carretera. Trabajó en Caixanova durante 20 años hasta que se produjo la fusión de las cajas gallegas y se quedó en la calle. Con su padre también en el sector del taxi y buscando un retiro, le ofreció la licencia a su hija, quien la aceptó gustosamente.

“Se hubiese emocionado”

Sin embargo, Cesáreo ya había fallecido. Ya no podía observar a su nieta seguir sus pasos. “Creo que él estaría muy contento de verme conduciendo un taxi. Se hubiese emocionado. No era mi idea, se dio así”, confesó.

La estirpe se frenará ahí: Docampo no tiene ni tendrá descendencia. Sí tiene sobrinos que pueden heredar su profesión en el momento que se interesen en el sector del taxi. Eso espera. Aunque lo importante es que uno eliga su camino. Posiblemente, el taxi siga ligado a la familia mucho más tiempo.

Ahora, Docampo es secretaria de la asociación RadioTaxi. Su padre fue durante muchos años presidente de la asociación hasta su jubilación y su abuelo pasó 25 años trabajando en un taxi, hasta retirarse con 70 años.

Me encanta la libertad

La madre de Beatriz fue una de las primeras en tener el carné de conducir en Vigo y circular con un vehículo por las calles viguesas. Toda una pionera.

“Al principio empecé por necesidad y ahora estoy totalmente enganchada. Me encanta la libertad que da. Yo no quería ser taxista y, de rebote, acabé aquí”, señaló Docampo.

Lo que comenzó sacando un carné de conducir “por obligación” a los 18 años, se convirtió en una vocación heredada de su abuelo.

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