Vigueses y dominicanos no son tan diferentes

El Colegio Apóstol recibió una charla emocional de tres líderes juveniles llegados del país caribeño con la ONG Entreculturas

Alumnos de tercero de la ESO del Colegio Apóstol, ayer junto a los líderes juveniles (en el centro) llegados de República Dominicana
Alumnos de tercero de la ESO del Colegio Apóstol, ayer junto a los líderes juveniles (en el centro) llegados de República Dominicana | Vicente Alonso

La fuerza de la juventud es algo intrínseco en los jóvenes del mundo. Ya sean de Vigo o de República Dominicana. El Colegio Apóstol recibió ayer la visita de tres líderes juveniles del país caribeño, que se encuentran de gira por Galicia con el apoyo de la ONG Entreculturas tras el Encuentro Global de la Red Solidaria de Jóvenes (RSJ) celebrada el pasado fin de semana en Madrid. Un evento que reúne en la capital española a más de 130 líderes estudiantiles jóvenes de nueve países diferentes para compartir experiencias e inquietudes. En Vigo, acudieron Lialy Herrera, de 27 años y técnica de relaciones en la Oficina Nacional de Fe y Alegría en República Dominicana, Kigüen Invasado, encargado de Juventud y dinamizador juvenil, y Doris Segura, de 16 años, estudiante y lideresa juvenil.

Bajo el lema “Yo no soy fake”, analizaron las diferentes similitudes que sufren los vigueses y los dominicanos en las redes sociales a la hora de la información y la creación de bulos, en ocasiones expendidos por la red para lograr un beneficio político o desatar el caos y el odio. “En mi país, el gobierno no deja de apuntar a los haitianos. Me parece un ejercicio de hipocresía que celebremos el 27 de febrero la independencia de Dominicana de nuestros vecinos de Haití, y todo el mundo disfruta con mucha repulsa a ellos, pero luego son los que nos venden las bebidas. Para mí, no hay nada que celebrar”, señaló Kigüen.

Sin embargo, reconocen que hay más similitudes que diferencias entre los jóvenes de ambos puntos del mundo. Sobre todo, la fuerza para “ querer cambiar el mundo”, pese a que las comodidades de Vigo superan a las existentes en República Dominicana. “Allí, adolescentes tienen escasos recursos para ir a la escuela. No hay casi calles asfaltadas. Pero noto con los jóvenes de Vigo que ellos quieren transformar el mundo para mejor, pese a estar acomodados”, señaló Lialy, que pese a las dificultades, considera que el cambio es posible: “Creo que la juventud dominicana está en esta dinámica. Somos enérgicos, creativos, luchadores… Porque los recursos tienen que ser para todos”.

Da igual la edad. Doris, con apenas 16 años, salió de su casa para vivir la experiencia española. “No importa la edad. Todos colaboramos en la misma causa”, señaló. Reconoce que charlar con otros jóvenes de Vigo le ha ayudado a conocer una perspectiva de un mundo extraño para ella. “Me está ayudando a identificar las brechas que tenemos allá, con nuestras realidades”, apuntó.

Los tres líderes, con su equipo de Fe y Alegría, se reúnen una vez al año con el ministerio de Educación de su país para expresar sus desafíos y dar ideas de cómo cambiar ciertas acciones para darle más alternativas a los jóvenes, aunque en ocasiones existe “una barrera que nos impide llevar una voz a donde queremos. Si la superamos, sería un mundo más justo”. De Vigo, más que la gastronomía o la playa, confiesan que se han quedado maravillados por la organización urbana y las infraestructuras de la ciudad.

Contenido patrocinado

stats