Los vigueses caminan un 10% más con las humanizaciones
Las reformas para dar más espacio a los peatones y los elementos del Vigo Vertical para salvar pendientes transforman ya la movilidad de la ciudad según los estudios del Concello
A lo largo de los últimos 15 años el Concello llevó a cabo más de un millar de obras de humanización en la ciudad. Estas transformaciones urbanas, junto con las actuaciones del programa Vigo Vertical, ya empiezan a cambiar la forma en la que los vigueses se mueven por la ciudad. Así, se busca dar menos protagonismo al vehículo privado y reducir también las emisiones de gases contaminantes como el CO2, que se miden a través de sensores ubicados en distintos puntos urbanos aprovechando las nuevas obras de reforma.
Para ello, el gobierno local trabaja ya en una calculadora de emisiones adaptada a las características de la ciudad, para evaluar el impacto de las reformas y elaborar estrategias futuras. Por el momento, los estudios preliminares realizados en el ámbito de la Gran Vía constatan ya que la humanización de la calle y la instalación de las rampas mecánicas está cambiando la forma de desplazarse en la zona.
Los resultados de los estudios del Concello evidencian un aumento del 10% en los desplazamientos a pie de corta distancia, de menos de dos kilómetros, y de hasta un 30% en ciertos grupos vulnerables como las personas mayores. Además, también se observó una mayor conectividad entre distritos contiguos, con aumentos significativos entre el Casco Vello y el entorno de Gran Vía.
Estos cambios en los desplazamientos de corta distancia son especialmente relevantes, ya que suponen la gran mayoría de las salidas que realizan los vigueses. En el entorno de la Gran Vía, solo un 15% de los trayectos a pie supera los dos kilómetros.
Curiosamente, los estudios del Concello también observaron un incremento del 8,17% en el número de viajes en autobús urbano con origen en las paradas situadas en la Gran Vía desde que se finalizaron las obras de humanización, todo ello en un contexto en el que se produjo un descenso de usuarios del bus urbano.
El Concello finalizó hace ya dos años la obra de humanización de Gran Vía desde el cruce con Urzaiz hasta Plaza de España, con el segundo tramo de las rampas. Las dos fases de la obra, que abarcó más de medio kilómetro, ascendieron a un coste de 9,7 millones.
Una calculadora de CO2 medirá el impacto de estas reformas
De ahora en adelante, el Concello utilizará los datos obtenidos a través de las mediciones realizadas en distintos espacios de la ciudad para calcular la reducción de emisiones de CO2 a través de una metodología propia de medición, adaptada a las particularidades del modelo de humanización. Para ello, incorporará los registros de movilidad del Gobierno y las bases de datos del propio Concello. Además de todos estos datos cuantitativos, se identificaron y sistematizaron datos cualitativos que permitirán complementarlos y aportar una comprensión más contextualizada del impacto de estas actuaciones.
Además, también se desarrolló un cuadro de mandos específico que facilita la visualización de los resultados obtenidos a partir de los indicadores, tanto de manera desglosada por cada una de las temáticas analizadas como de forma integrada para el conjunto de la actuación de la humanización.
Así, el Concello aspira a que esta calculadora de CO2 ofrezca una base objetiva para la toma de decisiones, facilitando el diseño de futuras estrategias urbanas más respetuosas con el entorno y alineadas con un modelo de desarrollo sostenible.
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