Episodios vigueses
Cuando una viguesa fue una de las primeras Miss España
Episodios vigueses
Este certamen apenas había surgido cuatro años atrás, con el nombre de “Señorita de España”, que se mantuvo entre 1929 y 1936. Curiosamente, lo fundó el diario “ABC”. En 1933 lo gana la viguesa Emilia Docet. La prensa local de la época la dedica amplios espacios y una conocida caricatura. Sociológicamente, en aquella época, que una señorita de Vigo se presentara a este tipo de concurso se consideraba desde dos perspectivas: para uno era prueba de una sociedad moderna y avanzada, y para otros una cosa no siempre adecuada. Pero conviene tener presente que los parámetros de aquel tiempo acercaban el contenido del concurso a lo que luego sería otro concurso, “Lady España”, del que, por cierto, fui miembro del jurado en su fase local, cuando yo ejercía el periodismo en Ourense.
Pero es cierto que cuando fue “Señorita de España” la viguesa recordada, el concurso tenía otros parámetros. El mujeriego Alfonso XIII fue uno de los patrocinadores de aquel concurso, que algunos atribuyen a su propio impulso, y para ello usó su periódico esencial, el “ABC”. Históricamente, el país por excelencia de este tipo de concursos es Venezuela, donde ser miss nacional es como un honor de Estado, hasta el extremo que se ponía su nombre hasta buques de la flota petrolera.
A lo largo de los años, este concurso ha experimentado una notable evolución y ha albergado a curiosos personajes que luego tomaron otro rumbo. Se ha escrito que este tipo de concursos tuvieron dos caras. Ahí está el caso de Carmen Cervera, que fue Miss y Lady España, además de actriz, y que ahora pródigamente el título de la baronesa Thyssen (de origen húngaro) que no figura en el Registro de la Nobleza Española (En el país de atribuido origen es además una república) y cuyo espacio natural son las revistas del papel couché y las tertulias de cámara en la telebasura.
En los países donde este concurso tuvo siempre mayor relieve, las candidatas se seleccionaban a través de concursos comarcales atraídas precisamente por la incipiente idea del reconocimiento público instantáneo y luego hacer carrera como modelo o en la televisión. Cuenta la crónica que, tras Pepita Samper, la primera galardonada, el estallido de la Guerra Civil y los posteriores años de recuperación hicieron que este tipo de concursos desaparecieran, en tanto que sobrevivían en otros países, donde las mujeres se presentaban en búsqueda de un cetro de belleza reconocida. Tal fue el caso de luego famosas actrices como Lucía Bosé, Gina Lollobrigida y Sofía Loren, y una forma de relanzar Italia como un país de gente hermosa después de la Segunda Guerra Mundial. Pero España no estaba para tales fiestas.
El resurgir de este concurso en España en los años sesenta está íntimamente relacionado con el lanzamiento de la industria turística española, lo que hace que, en cierto sentido, se suavice, sobre todo en algunas zonas de España la tradicional censura. Aparece de nuevo Miss España y la figura de Carmen Cervera (al tiempo que pasaba de un amante conocido a otro, entre ellos Lex Baxter, que fue un conocido “Tarzán” y un sujeto venezolano, Espartaco Santoni, que en su biografía cuenta con detalle los aspectos más íntimos de su relación. Se atribuye a la presencia de esta mujer en el renacido concurso que adquiriera notable publicidad. Pero este concurso tiene su propia historia trágica. En 1974, Amparo Muñoz conseguía tanto el título de Miss España como el de Miss Universo. Era la primera y única española que se hacía con ese reconocimiento. La fama la condujo al desastre, a las drogas y la autodestrucción, pese a su matrimonio con Patxi Andión.
El concurso recuperaría cierto tono con Juncal Rivero. Miss Europa 1985, que luego haría carrera como modelo. Las televisiones privadas darían con impulso a este tipo de concurso, especialmente Tele5, lo que atrajo a una masa de jóvenes dispuestas a aparecer desnudas donde se terciara, al margen de todo talento personal. La lista es interminable. En ese mundo, chicas jóvenes y hermosas, relacionadas con hombres ricos y poderosos produjo conocidas secuencias e incluso frases históricas de alguno de sus personajes, como aquello “Estar en el candelabro”. Luego el concurso degeneró en un espectáculo televisivo, donde el resultado del mismo estaba ya previsto, a partir del año 2003, en que se transmitía desde Marina D’Or en Castellón. Y el colmo llegó cuando la dirección del concurso femenino consideró admitir a personas trans.
Contenido patrocinado
También te puede interesar