La viguesa que nunca imaginó que vería 100 veces a Green Day
Sara McGarry ha seguido a la banda de rock de EEUU por 25 países de tres continentes, compartiendo incluso escenario con ellos
La viguesa Sara McGarry Arenas (31 años) cumplió el pasado verano el sueño de asistir a 100 conciertos de Green Day, su banda de música favorita. “Cuando los vi por primera vez, tenía catorce años y pensé: esto es lo mejor que me puede pasar en la vida”, recuerda con emoción. Su pasión por la música comenzó desde muy joven: estudió piano en el conservatorio profesional de Vigo y fue la pianista en una banda local viguesa llamada “Y muchos más”, formada con compañeros de instituto y conservatorio, en la que tocaban Art rock.
Desde su primer concierto en Madrid en 2009, Sara ha seguido a Green Day por todo el mundo, visitando hasta 25 países. En Europa, asistió a conciertos en España, Irlanda, Alemania, Italia, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Inglaterra, Francia, Suiza, Países Bajos, Bélgica, Eslovenia, Luxemburgo, Austria, Hungría, Suecia, República Checa y Grecia; en América, estuvo en Estados Unidos (en 16 estados diferentes), Chile, Perú y Colombia; y en Asia, en Tailandia e Indonesia. De cada viaje guarda experiencias únicas y anécdotas, marcadas por la música y por el contacto con otros fans.
Sara recuerda que cuando vio a Green Day por primera vez, después de ese concierto sintió una especie de vacío emocional, que compara con el dolor de romper con una pareja. “Estaba todos los días llorando. Yo con catorce años, estaba como ‘Dios mío, es lo mejor de mi vida’. Y de repente, ya no está”, explica. Un año después, a los 15 años, volvió a verlos en Irlanda y allí conoció a más seguidores de la banda que viajaban por el mundo para ver a su banda favorita. “Fue como ‘guau, esto es lo que hay que hacer’, te da el bajón de un concierto, vas a otro y ya está. Esto es a lo que quiero dedicar mi vida”, recuerda ilusionada.
Sara cuenta que su concierto número 50 fue en Lima, y que curiosamente el último, el número 100, fue también en la capital andina, en agosto. No esperaba el pasado verano volver a Sudamérica, por motivos laborales. “Pero de repente era el veintisiete de agosto y dijimos mi amiga y yo, venga, nos vamos”, dice recordando la sorpresa y la emoción del viaje.
Cada viaje ha sido especial y ha generado recuerdos que van desde lo anecdótico hasta lo surrealista. Su primer encuentro con la banda fue en el exterior del recinto del concierto, esperando antes los autobuses. Billie Joe Armstrong, vocalista, fue el primero que conoció: “Billie me cogió el brazo y le pedí que escribiera la letra de Jesus of Suburbia y no se acordaba de cómo se escribía. Me preguntó: ‘Oye, ¿cómo se escribe Believe?’ Y yo se lo iba deletreando. Fue raro, que un estadounidense le preguntara a una española como escribir en su idioma”, relata. A Tré Cool, batería, lo conoció más tarde, caminando por Ámsterdam mientras comía una porción de pizza. “Me dijo, ‘oye, ¿está rica tu pizza?’. Y yo le dije, “pues sí”. No sabía qué decir”, recuerda.
Sara explica también cómo descubrió la banda antes de convertirse en fanática. Primero escuchó la canción Wake Me Up When September Ends, y más tarde, con ayuda de su tío, descargó discos antiguos de la banda. “Escuché el primer disco que hicieron con 16 años, del año 89. Era muy distinto a lo que me esperaba, pero fue más tarde cuando escuché American Idiot entero y empecé a descubrir otras canciones y dije: ‘uy, sí, esto sí que me mola’”, recuerda.
Sara también ha formado amistades profundas gracias a la música. Algunas de sus mejores amigas las conoció siguiendo a Green Day y compartiendo intereses y experiencias durante años. “Hay personas con las que solo compartes la música, y otras que se convierten en amistades profundas en muchas áreas de la vida”, comenta. Por ejemplo, conoció a una amiga durante el musical American Idiot en Londres y hoy siguen en contacto.
Entre las experiencias memorables que ha tenido en los conciertos, Sara destaca la gira de 2024, cuando Green Day tocó los discos Dookie y American Idiot completos. “Escuchar ese álbum íntegramente noche tras noche fue increíble”, afirma. Recuerda especialmente momentos de estar en primera fila y sentir la intensidad del espectáculo.
No todos los recuerdos han sido intensamente emocionales: también ha vivido momentos graciosos o extraños, como quedarse dormida en un concierto por no haber podido dormir la noche anterior, o usar un coche de policía para ir al baño.
Sara explica que no es una coleccionista que se centre en guardar recuerdos, aunque sí conserva algunos detalles. “A veces abro un abrigo o una chaqueta que hace mucho que no uso y me encuentro una púa del bajista. Me da alegría, pero no voy a ir ahí a pedir más”.
En las últimas semanas, motivada por haber alcanzado la cifra redonda de 100 conciertos, comenzó a recopilar y documentar todas sus experiencias de forma organizada en redes sociales. “Me pidió mi amiga que escribiera una lista de los conciertos que había ido, porque yo ni lo tenía. Yo sabía cuál era el 50 o el 70, pero nunca había dicho: este es mi concierto número 75. Fue divertido contarlo y compartir recuerdos con ella de los conciertos a los que habíamos ido juntas”, explica.
Actualmente, Sara no forma parte de ninguna banda de música, aunque el último año tomó clases de saxofón en su tiempo libre. Su carrera se centra en la enseñanza, siendo maestra en un centro educativo en A Coruña.
Green Day
Green Day es una de las bandas de rock más influyentes de las últimas décadas, con una trayectoria que comenzó en 1987 en Berkeley, California. La banda ha publicado 14 álbumes de estudio, entre ellos Dookie (1994) o American Idiot (2004), esta última quizá su obra más icónica, nombrado uno de los álbumes más exitosos del rock del siglo XXI. La banda ha dado cerca de 1.900 conciertos alrededor del mundo a lo largo de su carrera y tocado en más de cincuenta países.
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