La viguesa que dijo “sí” y se hizo monja perpetua

Llegó al colegio como orientadora hace ahora 20 años y ayer decidió profesar votos religiosos permanentes

La viguea sor María, del colegio de Cluny.
La viguea sor María, del colegio de Cluny. | Atlántico

La capilla del colegio San José de Cluny acogió durante la jornada de ayer, sábado, la celebración de la profesión perpetua de la hermana María, un acontecimiento de especial alegría para la Congregación de San José de Cluny, para la Iglesia diocesana y para todos aquellos que han compartido con ella su camino de fe y vocación. Natural de Vigo, María llegó al Colegio San José de Cluny en el año 2005 para desempeñar su misión como orientadora. Allí, en contacto cercano con las hermanas y con su misión educativa, fue descubriendo poco a poco su religiosidad. A través de las personas, las experiencias y los acontecimientos de su vida, comenzó un proceso de discernimiento que la condujo a responder con generosidad al Señor, pronunciando un primer “sí” que quedó expresado en el lema de su primera profesión religiosa: “Solo Tú”.

Las Hermanas de San José de Cluny forman una Congregación misionera fundada en Francia a comienzos del siglo XIX por Ana María Javouhey. Actualmente, más de dos mil hermanas desarrollan su misión en los cinco continentes, dedicadas especialmente a la educación, la promoción humana, la evangelización y el servicio a los más necesitados. Su carisma se caracteriza por una profunda actitud de discernimiento, buscando descubrir la Voluntad de Dios en las circunstancias concretas de cada día y haciendo visible su amor en el mundo. Su centro escolar se encuentra en la antigua Carretera Provincial.

La profesión perpetua es uno de los momentos más significativos de la vida religiosa. Después de varios años de formación y discernimiento (que incluyen etapas como el postulantado, el noviciado y el juniorado), la religiosa realiza una entrega definitiva de su vida a Dios mediante los votos de obediencia, castidad y pobreza. No se trata de un compromiso nuevo, sino de la confirmación plena y permanente de una llamada que ha ido madurando con el paso del tiempo. En la celebración, presidida por el obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín, renovó ese mismo “sí” que ha ido guiando su historia vocacional, añadiéndole ahora una palabra que expresa toda la profundidad de su entrega: “siempre”. Según señala en una nota la diócesis viguesa, su lema para este día, “Solo Tú… siempre”, recoge la confianza y la fidelidad con las que desea continuar siguiendo a Cristo en el seno de la Congregación de San José de Cluny.

Contenido patrocinado

stats