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El compromiso del Ministerio de Cultura del “tratamiento ético de los restos humanos” cuestionó la exposición de esqueletos y momias, provocando la retirada de restos de las galerías nacionales. En Vigo, que no hay centros dependientes del Gobierno central, se mantendrán los huesos humanos que están en sala. Tanto el Concello como la Xunta consideran que sus restos no se incluyen en lo referido por el Código Deontológico del Consejo Internacional de Museos (ICOM), el que inspiró la medida estatal. Se trata de tres tumbas de época romana, repartidas entre el Museo do Mar, de titularidad autonómica, y el Museo de Quiñones de León, integrado en la Red Museística Municipal de Vigo.
“No considero que la exhibición de los restos en la sección de arqueología dañe sensibilidades, forman parte de circuito expositivo y complementa la información del yacimiento que se encuentra en las propias instalaciones”, afirma Marta Lucio, directora del Museo do Mar, que no contempla en ningún caso la retirada de los mismos.
Los huesos, datados entre el siglo II y IV d.C, fueron localizados en 2003 durante las obras de sondaje arqueológica, tras la construcción del edificio que ocupa un solar sobre un yacimiento castrexo, donde se levantó el matadero municipal de 1932 a 1982. “Es una inhumación romana habitual, depositando el cuerpo en una fosa sobre el antiguo poblado”.
La vitrina con el esqueleto casi completo se encuentra en el itinerario por los hallazgos subacuáticos, siendo uno de sus principales atractivos.
En Castrelos, también en la sala de arqueología de Quiñones de León, se exponen dos sepulturas, el de una madre y su hijo, junto a un enterramiento infantil. Ambos fueron encontrados en las excavaciones de 1995 en la rúa Inés Pérez de Ceta (antes calle Hospital), en el entorno de Areal. En una vitrina reproducen la tumba y en otra se muestra una ánfora oriental utilizada como sarcófago para un niño de cuna. Pertenecen a la necrópolis romana que estuvo en funcionamiento desde el siglo II hasta bien entrado el XIII. Se catalogaron más huesos que actualmente se custodian en cajas en el Verbum. Forman parte de la contextualización de la muerte en la antigüedad, sección que cuenta con la joya del museo, las estelas funerarias romanas, encontradas en la misma zona en 1953 y que justificaron en su momento la inauguración de la sección arqueológica municipal.
“En Vigo no se cumplen ni las circunstancias del Código de Deontología del ICOM, ni nos afecta la carta de compromiso elaborada por el Ministerio como museo municipal”, apuntan fuentes del Concello ante la consulta de Atlántico. Aún así, señalan que, sin concernir directamente a sus hallazgos “el compromiso del Ministerio de Cultura recoge de manera excepcional, podría valorarse la exposición pública cando resulte imprescindible para transmitir el conocimiento que se quiere mostrar, cuando estén documentados y contextualizados”.
Justifican su exhibición, ya que “forman parte de un contexto arqueológico vinculado con la época romana y que redunda en la información del propio yacimiento”.
Con todo, mantienen abierta la posibilidad de modificar los criterios a medio plazo en el proyecto para el Museo da Cidade planificado en el Verbum. “Analizaremos desde el punto de vista técnico si resulta imprescindible”.
Santiago Vega, director del Museo Diocesano, afirma que hay parroquias que custodian huesos o restos como reliquias, aunque la mayoría están guardadas en el relicario de Tui. “Cuando se exponen las reliquias siempre son para honrarlas, con respeto y reverencia, no es el caso al que se refiere el ICOM ni el Ministerio”.
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