Vigo estrena acuario en la Ría
El visor submarino, a seis metros bajo el mar, y el observatorio en superficie de “Peiraos do Solpor” abrirán al público en cuestión de semanas como un nuevo atractivo. La entrada es gratuita, 15 personas por turno
“En los acuarios, la gente va a ver peces encerrados, aquí es justo al contrario, ellos son los que están en libertad”, explicaba el preidente de la Autoridad Portuaria de Vigo (APV), Carlos Botana, en la primera visita organizada con algunas personas al interior de la estructura Peiraos do Solpor, llamada a convertirse en un punto de visita obligada en Vigo. Tanto por el espectáculo que será el visor submarino, situado entre seis y nueve metros bajo el nivel del mar por donde pasan ciento de peces de todo tipo, como por la plataforma superior, que permite una espectacular mirada hacia la Ría de Vigo, con las Islas Cíes al fondo. Es probablemente el mejor lugar para el eclipse de agosto, justo frente a la escollera de Bouzas, donde ya está terminado a la espera de la inauguración. Faltan detalles en la instalación de servicios que llevará la apertura a mediados de julio o como mucho a finales del próximo mes.
Peiraos do Solpor lleva algo más de ocho años en marcha, desde que la idea la planteó Carlos Botana cuando era funcionario de la Autoridad Portuaria y responsable del área de medio ambiente. Cuando llegó López Veiga a la presidencia, fue lo primero que le propuso, logrando visto bueno. A partir de ahí, presentar el proyecto, lograr fondos y finalmente, con Almuiña y ahora él mismo, poner en marcha el plan, que difiere notablemente en su ejecución de lo contemplado inicialmente, también el coste. La idea primera eran una especie de estructuras en madera que ocupaban una parte importante del mar frente a la escollera, pero fue desechada al entender que tendría dificultades en el mantenimiento. Así que se optó por la solución construida, que ha supuesto unos seis millones de euros, con fondos de la Autoridad Portuaria y financiación comunitaria.
Los primeros visitantes de Peiraos do Solpor tendrán probablemente que esperar turno, ante el previsible aluvión los primeros días. En el interior del edificio submarino solo podrán estar unas quince personas por turno durante diez a quince minutos máximo, también en función de la gente que espere. Dentro, tras bajar una escalera de caracol amplia, luz tenue y silencio, con una voz de fondo que dice ser Julio Verne, quien cuenta la historia de la Ría y la realidad de su diversidad. Que es mayor de la esperada: por los amplios ventanales pasan centenares de peces de todos los tipos, todos señalizados en paneles, entre ellos lubinas y sargos. Botana señala que no se le echa alimento para que acudan, sino que han sido instaladas cuerdas para la cría de mejillones que sirven para atraer la fauna piscícola. Parece un acuario, pero en realidad es justo al revés. En paralelo, la APV adjudicó las infraestructuras para la dotación de servicios en el entorno de “Peiraos” por casi 550.000 euros.
"Es un puerto verde"
Carlos Botana destaca que se trata de un esfuerzo que ha valido la pena para que en Vigo tenga cada vez mayor peso su posición como puerto verde, objetivo que se expande en otros órdenes, como que la mayoría de buques apaguen motores y que en Bouzas lleguen portacoches alimentados con gas. Espera que se convierta en un lugar de visita, e incluso hay planes de la APV para llevar cruceristas. Por dentro y también por fuera, porque la visión de la Ría desde lo alto es espectacular y aun más cuando el sol se pone, de ahí su nombre “Peiraos do Solpor”, muelles del crepúsculo, realmente sonoro y afortunado. Acompaña la instalación una serie de bloques colocados en la escollera, fabricados para crear un ecosistema donde los peces y también las algas puedan buscar refugio e ir creando un ambiente natural. “Esta es una apuesta ganadora por Vigo como puerto verde”, señaló Botana.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último