Vigo dio nombre a un coche, un barco, una posada y una moto
La ciudad ha dado nombre fuera de España a vehículos y varios barcos por razones distintas, pero ninguno está ya activo
Vigo dio nombre a un coche, de Toyota; un barco, de la Armada británica y también a un famoso mesón en Inglaterra. Incluso a una moto. Pero ya no: el Toyota Vigo dejó de fabricarse; la Royal Navy dio de baja al último “HMS Vigo” a mediados de los cincuenta del pasado siglo y no ha vuelto a bautizar un buque con ese nombre. Y en cuanto a la posada, la famosa Vigo Inn echó el cierre por presiones vecinales y no ha vuelto a abrir, aunque la prensa inglesa especula de vez en cuando con su reapertura.
Peor suerte tuvo la moto llamada Vigo, una eléctrica por 7.000 euros, con prestaciones espectaculares: autonomía de 640 kilómetros, máxima velocidad de 290 km/h y aceleración de 0 a 100 km/h en 3.2 segundos. Estas eran las promesas de la primera moto 100% eléctrica que aseguraba una autonomía tan alta. Pero el proyecto se frustró por falta de financiación y Superbike Vigo se fue a la papelera.
Antes, Toyota había bautizado con nombre vigués a uno de sus modelos, una furgoneta “pick up” que no llegó a venderse en Europa, aunque sí en Asia. Se pueden encontrar algunos de estos vehículos de segunda mano a 25.000 euros. Se trata de una especie de todoterreno abierto, muy popular en Estados Unidos y en general en América, pero prácticamente desconocido en Europa. ¿Por qué el nombre Vigo? Hay dos teorías. Una, que Toyota tiene querencia por la ciudad, donde se encuentra la base de desembarco en Europa de sus modelos de Sudáfrica (hasta 20.000 unidades al año) e incluso ahora monta uno de sus coches e Balaídos, gracias a un acuerdo con Stellantis. La otra, que parece más creíble, es que Vigo suena como I Go, Yo Voy en inglés, un nombre comercial para el público al que iba dirigido el Toyota. En todo caso, ya no es posible comprar un Vigo, salvo en el mercado de ocasión.
Hace ahora 59 años entraba en dique para su desmontaje el último de los barcos de guerra británicos -el quinto hasta ahora- que lleva el nombre deVigo, en recuerdo de la Batalla de Rande, ganada por la coalición anglo-holandesa y denominada Batalla de Vigo fuera de España. Era un destructor de 116 metros fuertemente armado que había entrado en servicio al término de la II Guerra Mundial. Botado el 27 de septiembre de 1945, fue comisionado al año siguiente con base en el Mediterráneo. Con su clave D-31, participó en numerosas operaciones, pero jamás entró en combate. El hombre “HMS Vigo” está desde entonces vacante en la lista de la Armada británica.
La Vigo Inn tuvo larga historia, la de un marino que peleó en la Batalla de Rande (batalla de Vigo en toda Europa) y que a su regreso adquirió una posada en Kent, a la que renombró como Vigo. Con el paso de los años, la Vigo Inn dio nombre a todo el entorno, hoy el pueblo de Vigo, próspero. Sin embargo, el mesón, que ahora era un pub, echó el cierre, pese a ser un lugar muy popular por su cerveza (del tipo pajizo inglés Ale, lógicamente) y su música en directo. Al parecer fue la combinación de música y alcohol la que resultó letal para la Vigo Inn, que después de muchas quejas vecinales acabó echando el cierre.
El indeleble recuerdo en el callejero londinense
La calle Vigo, en cambio, sigue en su sitio, una pequeña travesía pero situada en el mismo centro de Londres. Como es bien conocido, Vigo entró en el callejero de la capital británica por la Batalla de Rande, así que es coherente la cercancía de Vigo a la plaza de Trafalgar, aunque sean siglos distintos e idéntico resultado: victoria de la armada inglesa sobre la franco-española en ambos casos. Vigo le quiso devolver el favor a la City y a finales del pasado siglo nombró como Rúa Londres una pequeña vía, pero también muy céntrica, desde Príncipe por la trasera del Marco.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último