Vigo, la ciudad de los mil ríos

El Lagares es el más conocido, pero en el término urbano hay tres paseos fluviales, humedales y rutas de molinos

Publicado: 15 jul 2024 - 06:50 Actualizado: 15 jul 2024 - 19:12
En el tramo alto del Lagares, tras su paso por Barreiro, se sitúa un mirador a una de sus cascadas naturales.
En el tramo alto del Lagares, tras su paso por Barreiro, se sitúa un mirador a una de sus cascadas naturales.

El paseo del LagaresLagares acoge la obras de ampliación que lo convertirá a finales de verano en el itinerario verde más largo que recorre el núcleo urbano hasta las parroquias rurales. Así, el Concello anunció el acondicionamiento de un nuevo tramo de 3,3 kilómetros en el cauce alto, entre la Avenida de Madrid y Manuel Álvarez. Se sumará a los 12 kilómetros que transcurren por el borde fluvial hasta las playas, pasando por el parque de Castrelos y que cuentan con el distintivo de Senda Azul. Esta nueva fase, promocionada por el Concello, entroncará con el acondicionamiento que realizaron los comuneros en 2016 en un tramo de cinco kilómetros que llega desde el mercado de Cabral.

Esta es la ruta fluvial más frecuentada en Vigo, pero no la única. El siguiente río en importancia, su afluente Eifonso cuenta desde 2015 con un parque botánico, “O arco da Vella”, a su paso por la parroquia de Bembrive. Es un sendero señalizado con tres kilómetros de longitud, que incluye cascadas, flora autóctana y molinos de agua. Promovido por la Entidad Menor de Bembrive, comienza en las inmediaciones de la aldea perdida, en la capilla de San Adrián, donde se celebran la romería de Os Ramallos, y baja hasta el salto de agua Bouza Fría.

Otro afluente del Lagares aún más oculto y también con un sendero es el Barxa. Desde la asociación ecologista Verdegaia califican al río como “la maravilla desconocida de Sárdoma”, ya que constituye un de los últimos reductos naturales de Vigo. Tiene acceso por la carretera de O Fragosiño y corre paralelo al Camiño á Serra entre Sárdoma y Castrelos, pasa por las inmediaciones del polígono de Valadares o el hospital Álvaro Cunqueiro, suponiendo un área verde en una superficie muy urbanizada. Es uno de los itinerarios del programa municipal “Camiño a camiño”, con una ruta de diez kilómetros. Destaca como atractivo el bosque de ribera. En él confluyen los tres riachuelos: Lavadouros, Quintián y Senra.

Por las distintas corrientes secundarias que recorren las parroquias y se suman a los tres cauces principales, junto a los subterráneos que cruzan la urbe y se calcula aportan hasta el 23% del agua dulce que recibe la Ría, Vigo se puede considerar la ciudad de los mil ríos.

Seis humedales en más de 200.000 metros cuadrados

Vigo cuenta con más de 200.000 metros cuadrados de superficies inundadas de agua dulce. Los humedales más importantes son A Bouza (Coia), con 3.721 metros cuadrados; Muíños (Comesaña), 10.600 metros y Barreiro (Cabral), con 2.776, cuya recuperación era un punto estrella del programa de Chus Lago como concejala de Medio Ambiente. Se suman tres situados en propiedades privadas: Goberna (Navia), con 35.700; O Vao (Coruxo e Oia), 137.557 y Fontes-Pertegueiras (Navia), con 15.000. Su origen está relacionada con los meandros del Lagares, desvinculados por la urbanización. Tienen gran importancia como refugio de flora y fauna.

Rutas por ‘regos’ y molinos

Todas las parroquias rurales de Vigo son atravesadas por riachuelos y corrientes secundarias de agua en su tiempo movieron piedras de molino. Estas construcciones populares, catalogadas en el Plan General, cuenta con rutas etnográficas, realizadas en su mayoría por los comuneros. Los más destacados son la del río Vilaza antes de desembarcar en embalse de Zamáns, con cinco molinos; la del área Cal de Outeiro, sobre el río Saiáns, con cuatro molinos y la de Gontade, en Oia, sobre el Carballosa.

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