Vigo abre un centro de escucha para superar el duelo y más crisis
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Es un servicio gratuito que ofrece la orden San Camilo en toda España y ayer llegó al HAC
El Centro de Escucha San Camilo acaba de abrir sede en Vigo, en la Avenida García Barbón 29, con la idea de “ayudar a las personas que pasan por una situación de sufrimiento o crisis en sus vidas (pérdida de un ser querido, personas con un familiar enfermo, soledad, una separación, entre otras)”.
Explican su función con una cita de Shakespeare: “Dad palabras al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe”.
Es la segunda sede que abren en Galicia, puesto que ya operaban en Pontevedra, mientras en el resto de España hay unos 30 centros. El 80% de las personas a las que atienden en España es por la muerte de un familiar, y el 20% restante por otras crisis y pérdidas. Es un abordaje integral (no religioso a menos que lo demande la persona).
La Unidad Móvil de Intervención en Duelo aparcó ayer todo el día junto a la escultura del Titán del Hospital Álvaro Cunqueiro para dar a conocer este servicio en Vigo, que es gratuito y está atendido por voluntarios con formación específica. Se reunieron también con el equipo que impulsa la humanización en el área sanitaria de Vigo.
La unidad móvil, que seguirá estos días su gira por Galicia, recibió hace unos días el “Premio Dignifica en la Humanización de la Asistencia Sanitaria” de la Consejería de Sanidad de Castilla La Mancha.
Al frente de la unidad está Valentín Rodil, que es psicólogo, orientador educativo, máster en duelo y en counselling (acompañamiento para clarificar posturas). Forma parte del Centro de Humanización de la Salud de los Camilos, que está en Madrid, donde también cuentan con una unidad de cuidados paliativos, una residencia geriátrica asistida y otros servicios. “Tenemos dos áreas: cuidar y enseñar a cuidar, atendemos a la gente y damos formación”, apunta. En Madrid imparten un máster de duelo de dos años y estaban estudiando la posibilidad de hacerlo también en Vigo en el futuro. Entre los voluntarios hay desde psicólogos a médicos, enfermeros y personas con mucha experiencia, incluidos algunos que impartieron cursos de formación en Sierra Leona para atender mejor a la población afectada por el ébola o en Nepal cuando fue el terremoto. En Galicia les llamaron para ayudar a familiares del accidente de Angrois o del rally de Cambre.
Preguntado por qué falla en la sociedad, dice que “falta tiempo, ganas y da la sensación de que si escucho a alguien que lo pasa mal lo voy a pasar peor y luego hay formación en recetas cortas cuando es más bien cuestión de actitud. En los colegios se enseña cada vez más a aceptar la diversidad pero no a la persona concreta”. n
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