Vigilar toda la Universidad de Vigo cuesta 1,7 millones de euros cada año

Universidad

La institución educativa saca a licitación el contrato para ‘blindar’ la seguridad física y tecnológica de sus instalaciones en los tres campus y en la ciudad de Vigo por dos años

Vista general del campus de Vigo, con Industriales en primera plana y Telecomunicaciones al fondo.
Vista general del campus de Vigo, con Industriales en primera plana y Telecomunicaciones al fondo.

‘Blindar’ la seguridad en todas las instalaciones de la Universidad de Vigo cuesta cerca de dos millones de euros al año. Así se desprende de una de las últimas licitaciones abiertas por la institución educativa para contratar un ‘servicio de vigilancia integral’ en el que se incluyen tanto la seguridad física (vigilancia ‘in situ’, con rondas y servicio de acuda) como la seguridad tecnológica (instalación y mantenimiento de alarmas, cámaras de vigilancia, control de accesos, detección y extinción de incendios…). Según los cálculos de la propia Universidad, contratar dicho servicio supone al año 1.709.460 euros y la empresa interesada en impartirlo durante los próximos dos años (más una prórroga opcional de otros dos) deberá hacer una oferta no superior a los 3.418.920 euros.

De los 1,7 millones anuales que supone este contrato, casi la mitad (1.048.777) están asociados al convenio colectivo de los empleados que deben prestar dicho servicio y 169.133 euros se irían en costes directos asociados al servicio como la maquinaria, los vehículos, una bolsa de imprevistos, pólizas de seguros y trabajos de formación y supervisión. El resto está vinculado a costes indirectos (6%), el beneficio industrial (10%) y el IVA (21%).

33.000 horas anuales

El pliego de condiciones de la licitación abierta por la UVigo recoge un total de 33.385 horas anuales de vigilancia física en los campus de Vigo (17.520), Pontevedra (5.944) y Ourense (9.921).

Para las instalaciones de Lagoas-Marcosende el contrato requiere 2 vigilantes de seguridad no armados las 24 horas del día durante todos los días del año que usarán un vehículo rotulado con los logotipos de la empresa para desplazarse por el campus. Por la contra, en Torrecedeira el servicio de seguridad se realizará con un horario fijo y en forma de ‘rondas’. De lunes a viernes (sólo los días laborales), a las 4:30 horas, uno de los empleados deberá hacer una visita nocturna con motivo de proceder a la apertura de las instalaciones. Además, todos los días del año un guardia deberá hacer una visita nocturna de 60 minutos y una visita diurna también de una hora de duración los sábados, domingos y festivos.

Por su parte, en Pontevedra se requerirá un vigilante de seguridad no armado de 22 a 8 horas todos los días del año que utilizará un vehículo rotulado, un vigilante de 8 a 22 horas los sábados, domingos y festivos y otro que trabajo de lunes a viernes los meses de julio y agosto de 15 a 19 horas .

En los dos campus (norte y sur) de Ourense, el contrato solicita 2 vigilantes no armados todos los días del año de 22 a 8 horas –usarán el vehículo rotulado– y también uno los días no lectivos de 8 a 22, además de un refuerzo de 15 a 19 horas los meses de julio y agosto.

Rondas nocturnas en los edificios de la ciudad

En cuanto a los edificios de la Universidad de Vigo, en especial los que se encuentran en la ciudad, el contrato de seguridad integral especifica que “no será preciso un sistema de vigilancia estática con personal presente en los centros, sino que se prestará el servicio mediante una técnica de vigilancia dinámica y acudas gracias a los sistemas de control de seguridad”. Así, está estipulado que en ciertas instalaciones que se usan principalmente para la investigación cada noche un vigilante de seguridad haga una ronda “de cierre de instalaciones”. Concretamente, se trata de una visita de 60 minutos en el Cacti (donde tiene su sede el Cinbio), otra de 30 minutos al MTI (donde tiene su sede el Cintecx), otra de 15 minutos al parque móvil de la UVigo, ubicado en el Arenal; y otra de 15 minutos a la nave A4 del Parque Tecnológico, donde la institución académica realiza varias labores de investigación. A pesar de que el contrato establece claramente que los guardias de seguridad que patrullen los campus no deben ni pueden llevar armas de fuego para realizar su labor, sí que deberán portar, como mínimo, instrumentos de defensa personal y grilletes, además de medios de transmisión como walkie-talkies que garanticen permanentemente una efectiva comunicación entre los diferentes guardias.

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