La vieja cárcel de Vigo cumple dos décadas en el olvido
Las antiguas instalaciones perviven abandonadas en medio de la transformación de la Avenida de Madrid, tras sufrir desprendimientos y okupaciones ocasionales
El próximo mes de julio se cumplirán veinte años desde la inauguración del Centro de Inserción Social “Carmen Avendaño”, construido en parte de lo que era el recinto de la antigua cárcel de la Avenida de Madrid. Hasta entonces, una parte de las viejas instalaciones, la mayoría vacías con el traslado años antes de los presos a A Lama, acogía a los penados que después se trasladarían al CIS al estar en tercer grado.
Quedaron sin uso 7.000 metros cuadrados en los que se asentaban las antiguas celdas y viviendas de los funcionarios, una instalación que se asienta junto al Centro de Inserción, levantado sobre los otros 5.000 metros que componían todo el complejo penitenciario.
En poco tiempo, el “Carmen Avendaño” se quedó pequeño. Entonces era por el elevado número de internos en la cárcel de A Lama y el que llegaba a tercer grado. Desde hace más de una década, sindicatos de prisiones han venido demandado retomar el proyecto de ampliación que se quedó en un cajón por la crisis allá en 2012 y que llegó a tener un presupuesto de 10,5 millones. Ahora, todavía, consideran que sería necesario contar con esa ampliación, para ir acorde con la evolución en los programas de reinserción.
También los vecinos del entorno habían reivindicado un uso para ese viejo edificio, afectado también por las últimas lluvias, con algunos desprendimientos, y que de forma ocasional ha sido okupado, más bien utilizado como refugio, nadie querría estar en una cárcel aunque estuviera vacía.
En la zona comentan que de vez en cuando había un joven, “llegaba, dormía y se marchaba”.
El viejo edificio sigue deteriorándose. En manos de la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios, de momento no hay planes de retomar un proyecto que lo rescate del abandono. En el Plan Estratégico hasta 2028 solo se incluye obras de rehabilitación del actual CIS, que no afectan a la parcela anexa, donde pese al deterioro todavía mantiene algunas zonas salvables. No es este el único inmueble cerrado y abandonado en la entrada a Vigo, ahora en plena transformación. A unos metros de distancia se encuentra la vieja estación de autobuses, que se ha convertido en hogar de personas que no tienen acceso a una vivienda y que está en espera para su posible demolición por parte de la Xunta, tras el cambio de la calificación del suelo del nuevo Plan General.
Arreglos en el techo y vallado por la caída de trozos de tejas
Hace unos meses, sí se acometieron unos trabajos en parte del tejado, después de que unos trozos de las tejas se desprendieran y cayeran al patio del colegio con el que linda en su parte trasera, pero sin que se registrara ningún incidente.
Fuentes del centro confirmaron que fue fueron apenas unos trozos muy pequeños que cayeron en una esquina del patio, pero sin mayor incidencia. Aun así, se procedió a arreglar esa parte que tenía peligro, afectada como otros muchos puntos de la ciudad por las intensas y continuas lluvias del invierno y se instalaron unas vallas como medida de precaución, sin que este episodio tuviera ninguna gravedad.
No obstante, el deterioro sigue su curso a la espera de que se retome algún proyecto que pueda dar uso a un terreno enclavado en un lugar estratégico y en un entorno que se prevé regenerar con los nuevos planes urbanísticos.
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