Videoclubes, un negocio a flote en Vigo a base de nostálgicos, coleccionistas... y pornoadictos

Apenas cuatro locales de alquiler y venta de películas siguen abiertos en la ciudad: "Cada mes viene algún socio nuevo, gente joven que busca títulos concretos que no encuentra en las plataformas"

Publicado: 09 dic 2022 - 00:09 Actualizado: 09 dic 2022 - 11:57
Uno de los locales aun abiertos.
Uno de los locales aun abiertos.

Era el año 1986 cuando el videoclub Krypton, en la avenida de la Florida abría sus puertas. Desde entonces ha permanecido en pie, con más de 20.000 socios y sorteando infinidad de obstáculos y “golpes”, como los define su propietario Antonio. Relata cómo llegaron a tener películas beta y VHS para pasar al DVD y cómo la irrupción de internet y las plataformas de streaming acabaron con la mayoría de establecimientos de alquiler de películas en la ciudad. En Vigo, todavía a principios de este siglo había 42 videoclubes a pleno rendimiento, ahora apenas quedan cuatro. “Además sufrimos mucho con la pandemia, porque era un momento que podía haber sido importante para nuestro negocio, pero no se nos permitió abrir al no ser esenciales”, explica este vigués que afirma que, a pesar de todo, “cada mes hacemos socios nuevos, coleccionistas que quieren comprar y gente joven interesada en ciertas películas que no se encuentran en las plataformas”. De hecho, uno de los principales reclamos son los estrenos, “tenemos títulos recientes y la posibilidad de solicitar a demanda, si alguien viene y me pide una película se la pueda conseguir”.

Amante del cine, Antonio tuvo que reinventar su negocio y complementarlo con la venta de otros productos, aunque los filmes ocupan la mayor parte de su local, más de 3.000 títulos a disposición del público y con buenas perspectivas durante el puente y las navidades que es “cuando la gente pasa tiempo en casa, sobre todo si hace frío o llueve”. Pese a todo, Antonio se plantea un cambio para el año próximo, “tendré que estudiar qué hacer", porque ya no es un negocio como el de hace 30 años, “internet nos mató”.

Lola Ruíz tomó las riendas del videoclub Cinemanía en la avenida de Buenos Aires en mayo de 2020, tras la jubilación de los anteriores propietarios. Aunque ahora lo tiene cerrado de forma temporal por convalecencia afirma que sigue habiendo personas interesadas en alquiler y compra de películas. “Hay quien viene buscando clásicos que no encuentra en ningún sitio o éxitos en otro idioma”, explica. En este establecimiento también los socios superaban los 20.000. Lola afirma que “tengo clientes con problemas de audición que prefieren alquilar las películas porque no siempre las encuentran con subtítulos, coleccionistas que buscan este formato y también consumidores de pornografía a los que no les gusta utilizar el ordenador". Pero además, su local cuenta con máquinas expendedoras y una sala de minicine para 16 personas en la parte de arriba donde “organizamos cumpleaños con visionado de películas infantiles para los niños”.

El mismo propietario dirige dos locales de alimentación y 24 horas con alquiler de películas en la calle Barcelona y en el Calvario, aunque la actividad cinéfila es muy pequeña, comentan en uno de los locales.

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