Víctimas del drama de la vivienda: “No encontramos salida”
Manuel, Marcos y Eusebio, afectados por el cierre de la pensión del Carmen, impotentes ante los precios y requisitos del alquiler
A estas alturas, el agua casi les llega al cuello. El próximo 31 de diciembre se verán obligados a abandonar la que ha sido su casa durante años y las opciones de encontrar una alternativa a día de hoy son prácticamente nulas. Manuel, Marcos y Eusebio, afectados por el cierre de la pensión Nuestra Señora del Carmen, son el rostro del drama actual de la vivienda. Los tres sobreviven con la pensión o prestaciones insuficientes, aseguran, para acceder a un alquiler. Al menos, hasta ahora, no han conseguido encontrar una alternativa habitacional, bien porque “el precio es inasumible para nuestros ingresos mensuales” bien “por los requisitos de avales, fianzas o nóminas”.
Manuel, de 78 años, es el mayor de los tres. Enfermo de EPOC y con un respirador, asegura que “yo solo puedo llegar a los 300 euros al mes con mi pensión si quiero comer”. Él llego al hostal el año de la pandemia. Allí estaba bien. “El dueño siempre se portó fenomenal y estaba integrado con el resto de residentes y en el barrio”, asegura.
La noticia del cierre le obligó a buscar una alternativa pero “no encuentro nada por debajo de los 400 o 500 euros mensuales", lamenta.
A Eusebio, de 71, le ocurre lo mismo. “Estuve viendo en agencias inmobiliarias, pero todo se iba de presupuesto, al no trabajar y ser personas mayores es muy complicado”, señala. Tampoco es fácil para Marcos, que con 55 años está en el paro cobrando el Ingreso Mínimo Vital. En su caso, “solo podría pagar unos 250 euros para la vivienda, si quiero subsistir y por ese dinero no hay nada”.
La solución creen que podría estar en compartir piso. “Nos llevamos bien y entre los tres podíamos alquilar un inmueble", coinciden. Sin embargo, “nos piden aval, nómina, fianzas y eso ya es imposible”, señalan.
Es por eso que, apoyados como el resto de los 18 inquilinos de la pensión aún sin alternativa por la Asociación de Vecinos Pontenova de Freixeiro, solicitan ayuda al Concello y la Xunta para que actúen como avalistas, aunque esa opción “ha sido rechazada”, explica el presidente del colectivo, Óscar Álvarez, quien incide en que “son seres humanos”.
A Marcos “la alternativa que me han dado ha sido darme una lista de pisos en alquiler para llamar, de momento sin éxito”, al tiempo que Manuel y Eusebio rechazan la opción de denunciar al dueño del hostal. “Ni se nos pasa por la imaginación, no entendemos cómo se nos puede plantear desde Urbanismo que vayamos en contra de una persona que nos ha tratado siempre bien”. De hecho, a pesar de no contar con aval, Manuel ha obtenido del propietario y administrador del hostal una carta sellada en la que da fe de que ha sido un buen inquilino en estos cinco años. En concreto, en la misiva, hace constar que el mencionado “ha estado hospedado en este establecimiento desde 2020, observando en todo momento una conducta intachable en cuanto a observancia de las normas de convivencia, utilización de instalaciones y pago de las rentas en plazo establecido”. Es una especie de salvoconducto frente a las dudas que plantean algunos propietarios cuando se trata de personas pensionistas o mayores con recursos limitados.
Hasta el momento, ninguno ha podido encontrar una salida. Solo tres de los 21 consiguieron mudarse a un piso en Teis, pero el resto sigue esperando una solución. “A este paso, me veo en la calle”, lamenta Marcos, que, a sus 55 años se ve afectado por el edadismo en el trabajo, “soy pintor, estuve en el naval y encontrar un empleo sería una salvación”.
En el barrio, además, el nuevo PGOM ha impulsado la venta de casas viejas, hasta ahora en alquiler, con lo que la oferta, ya de por sí pequeña, se ha quedado en mínimos.
Los vecinos ya advirtieron de que iban a pelear hasta el final por estas personas. Ayer, la asociación hizo un nuevo llamamiento y anunció a partir de hoy protestas diarias.
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