Una víctima de violencia de género: “Recibir 300 alertas al mes por los fallos de la pulsera también es maltrato”

Una víctima de violencia de género y el que fue su policía custodio hacen frente común contra el funcionamiento de los dispositivos: “No pueden estar en manos de un call center”

Publicado: 14 oct 2025 - 06:00 Actualizado: 14 oct 2025 - 10:09
Francisco  y Paloma crearán una asociación para visibilizar las carencias en la lucha contra la violencia de género.
Francisco y Paloma crearán una asociación para visibilizar las carencias en la lucha contra la violencia de género. | Vicente Alonso

Hace años que Francisco Martínez lleva denunciando sin éxito el mal funcionamiento de las pulseras ‘antimaltrato’. Comenzó a hacerlo cuando trabajaba en activo en la UFAM de la Policía Nacional (Unidad de la Familia y Mujer) en Vigo, un grupo al que vio nacer, tras haber estado primero en lo que era el Grume (menores) y después el SAF, y al que ha destinado buena parte de su trayectoria profesional en la Comisaría. También desde su sindicato, Jupol. Jubilado hace apenas un año, ha tenido bajo su protección a centenares de víctimas, entre ellas a Paloma Tomé, una viguesa de 44 años, que en 2022 se vio sumida en una auténtica pesadilla por culpa de su expareja, actualmente cumpliendo nueve años de cárcel.

El reciente escándalo de los dispositivos telemáticos de protección “ha servido para que nos escuchen por fin”, explica Francisco cuyos lazos con Paloma a raíz del seguimiento por Viogén son a día de hoy indestructibles. Ambos han decidido hacer un frente común y materializarlo en una asociación, todavía en fase de constitución, con la que quieren visibilizar las deficiencias del sistema en la lucha contra la violencia de género y “asesorar a las mujeres afectadas”.

Paloma acudió a poner una denuncia a Comisaría al mes de romper con su ex. En aquel momento, no se atrevió a contar los malos tratos, “porque no lo sabía nadie”, pero sí relató el acoso brutal al que estaba siendo sometida: llamadas constantes, mensajes, seguimientos… “Me llegó a encerrar en la habitación, a chocar su coche contra el mío o meterse en el sistema informático de mi trabajo”. Ella reconoce que “estaba totalmente aterrada”. Su ex ingresó una primera vez en prisión, siete meses, “porque mi causa fue larga y no podía estar más tiempo en prisión provisional”.

“Se me ofreció la pulsera telemática como algo fantástico”, añade esta viguesa quien comprobó que no lo fue tanto. “En un mes y unos días llegué a recibir más de 300 alertas, pero las tres veces que estuve realmente en peligro porque mi ex estaba al lado, ni me llamaron”, comenta.

Para ambos, “que el aparato no pare de sonar, al recibir tal cantidad de alertas es también una forma de maltrato institucional”. Francisco lo tiene claro, “la idea es muy buena, pero el funcionamiento es incorrecto, no puede ser que la gestión esté en manos de un call center”.

Estos dispositivos controlan la posición del maltratador y víctima. Él lleva la pulsera y ella una terminal que le avisa cuando hay riesgo. “Lo que ocurre es que cuando comienza a pitar te llaman de Cometa para decirte ya se ha salido de la zona de exclusión o se ha quedado sin batería, etc..”, dice Paloma, mientras el que fuera su policía custodia señala que “no habría que avisar a la víctima sino al maltratador, llamarlo, comprobar dónde está y si no lo localizas entonces sí activar la alarma a la mujer para que pueda protegerse hasta que lleguemos. ¿De qué te sirve llamar a una víctima en mitad de la noche porque la pulsera está sin batería? Para agravar su situación y que no pueda estar tranquila”.

Hasta 400 quebrantamientos antes de ingresar en prisión

El camino iniciado hace años desde dentro de la UFAM, con quejas en todas las instancias, toma impulso ahora, aunque sea, como dice Francisco, porque lo ha dicho la Fiscalía. “Tiene que haber gente preparada, con formación, la que gestione el sistema Cometa”, afirma el expolicía mientras Paloma lo deja claro, “las fuerzas de Seguridad están para velar y proteger”.

Ella es consciente de que en unos años su ex saldrá de la cárcel. “Espero que las cosas hayan mejorado para entonces, porque saldrá con medios telemáticos y si no yo volveré a aferrarme al aparato, a tener que salir acompañada y a dejar de trabajar porque no puedes estar con algo que te pita constantemente, a vivir enganchada a la pantalla a una diana donde te señala la posición de él. Es volver hacia atrás”.

Francisco sabe lo mal que lo ha pasado Paloma. “Recibía decenas de llamadas de ella, yo siempre intentaba tranquilizarla cuando desde Cometa decían que habían dado aviso al 091 y ese aviso no había llegado. Cuando al final me contó todo lo que había pasado y vi el móvil, aquello era una auténtica barbaridad, era un psicópata".

Cuentan cómo este hombre llegó a cometer hasta 400 quebrantamientos antes de su ingreso definitivo en prisión. “Todavía tengo una causa pendiente contra él”, dice esta viguesa a quien nadie le dijo en su momento que este individuo tenía antecedentes con otras mujeres y que había estado antes en la cárcel. “Ahora las cosas han cambiado en ese sentido”, dice Francisco. Como ‘ángel custodio’ durante muchos años, lamenta la falta de medios en la UFAM para poder investigar los casos. “Ahora somos más personal, 18, pero muy insuficiente para las cinco o seis denuncias al día, cada agente puede llegar a tener a su cargo a un centenar de mujeres y no tienes tiempo de hacer diligencias para dar herramientas al juez, solo un atestado”.

De hecho, afirma que esta unidad en Vigo es realmente “un grupo" en el que “se trabaja mucho y en el que tratas de conocer todos los casos. Si las pulseras fueran gestionadas por personal preparado serían una forma de protección muy efectiva".

Ahora, Francisco lidera esta lucha como responsable de la sección de jubilados del sindicato Jupol.

Proyecto Patosa y un deseo, “dejen de politizar a las víctimas”

Francisco y Paloma ya están en marcha con los estatutos de Patosa. Así se llamará su asociación, “es por Paloma Tomé Sas”, incide el expolicía, pero al mismo tiempo una metáfora de cómo el maltrato hace sentir a las mujeres que lo sufren. Es un proyecto en pañales pero con la firme intención de seguir “hacia adelante, de poder orientar también a las mujeres, de ayudar, que sepan con qué se van a encontrar".

Porque “invierten presupuesto en violencia de género y hacen leyes sin contar con las personas que día a día trabajan con esta realidad y las cosas así no se hacen bien. Faltan medios, formación, un equipo integral que atienda a la víctima desde Comisaría y que permita su evaluación psicológica y su asistencia antes de llegar al juzgado”, dice Francisco.

Los dos están dispuestos a aprovechar el momento, tras lo ocurrido, para que “por fin se cuestione la gestión de estas pulseras, en manos de una empresa de vigilancia de seguridad”, pero Paloma hace un llamamiento a quienes están al frente de las distintas administraciones, que “dejen de politizar a las víctimas, por favor”.

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