El Vía Crucis de A Guía procesionó “contra viento y marea”
La Semana Santa se despidió bajo cubierto, a excepción de la marcha noctuna de los Cursillos de la Cristiandad en Teis
Tan solo la primera y la última de las procesiones previstas en la Semana Santa de Vigo se celebraron. El Domingo de Ramos tuvo lugar sin problemas la marcha de la Borriquita y la bendición de ramos, pero con el empeoramiento de las previsiones metereológicas, la diócesis decidió suspender todos los actos en el exterior. El único que resistió al mal tiempo fue el Vía Crucis de A Guía. Es la procesión nocturna de la ciudad, que cada madrugada del Viernes Santo al sábado cierra las citas penitenciales.
Organizado por los participantes en el Cursillo de la Cristiandad, varias docenas de fieles acompañaron al crucificado a través de las catorce estaciones, cada una de las cuales se fija en un paso o episodio de la Pasión. Salió a las 23 horas y llegó a la ermita ya entrada la madrugada. Se realiza entre rezos y silencios, invitando a la meditación.
Aunque los pasos no se pudieron ver en las calles, las imagenes se expusieron para que los fieles los puedan contemplar. El obispo, Antonio Valín, y el alcalde Abel Caballero, acompañado del edil Ángel Rivas, coincidieron en la visita en los bajos del albergue municipal (el Centro Integral de Inclusión y Emergencia Social de Vigo). Allí se guardan los pasos pertenecientes a la extinta hermandad de San Francisco, ahora propiedad de la diócesis. Son cinco conjuntos escultóricos compactos: “La oración en el huerto”, el Ecce Homo, “La Caída”, “La última cena” y “La flagelación”. Estaba previsto que saliesen el Jueves Santo, junto al Jesús del Silencio, la Dolorosa y el Calvario, imágenes de la Cofradía del Silencio, que se muestran en Santiago de Vigo.
En la Concatedral se encuentran “La Piedad”, talla del siglo XVII que ya no sale en procesión; la Virgen de los Dolores y el Cristo yacente que conforman el Santo Entierro, del Viernes Santo, que protagoniza la procesión del Encuentro con la Virgen de la Amargura, de la Cofradía del Silencio.
Y así finalizó una Semana Santa este año, pasada por agua.
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