Verano joven y acuático en Bouzas
La playa de O Adro se llena de kayaks y tablas de paddle surf durante las mañanas en estos meses calurosos
Los campamentos Verano Xoven vuelven a abarrotar de actividad la playa de O Adro y el Pabellón Pablo Beiro en Bouzas, durante las mañanas de verano. Más de 60 niños y niñas, de entre 7 y 17 años, aunque la mayoría tienen entre 7 y 12, participan cada día en este programa municipal financiado por el Concello de Vigo, que combina deportes náuticos, juegos, talleres y actividades al aire libre. El alcalde Abel Caballero destacó que se trata del "campamento dedicado al ámbito del mar por excelencia". Los niños coinciden con el alcalde, para ellos las actividades del agua son el principal atractivo de este campamento, junto con el buen ambiente y la buena relación son los monitores. “Nuestras actividades favoritas son el paddle surf, las Olimpiadas y el trivial, aunque empezar a las diez estaría mejor porque madrugamos mucho”, aseguran entre risas Carmen, Sofía e Iria, de 10, 9 y 7 años. La jornada comienza a las nueve de la mañana, aunque los monitores llegan dos horas antes para preparar todas las actividades.
"Empezamos con una asamblea en la que leemos el buzón de sugerencias y los retos que proponen los propios niños", explican Inma Oliva y Aarón López, una forma de comenzar el día haciendo lo que más le apetece a niños y jóvenes. Después llegan las Olimpiadas, una de las actividades favoritas de todos, yak y paddle surf. Estas divisiones son posibles gracias a: "somos ocho monitores, aproximadamente uno por cada diez niños, y por suerte nunca hemos tenido ninguna incidencia importante, es un campamento bastante tranquilo", señalan los monitores. Además de por las actividades, son muchos los que desean que se les conceda este campamento por el lugar. Así lo confirma Alejandro de 13 años de México: “llevo viniendo a este campamento desde pequeño, aunque me gustan las actividades de agua, lo elegí porque fue uno de los primeros lugares que conocí al llegar a Vigo y le tengo un cariño especial a Bouzas, y me llevo muy bien con los monitores”. Este compañerismo es otro de los aspectos mejor valorados tanto por los niños como por los monitores.
Muchos repiten verano tras verano y destacan la relación que mantienen con el equipo educativo, pues los niños van solos, acompañados de hermanos o de amigos, pero todos coinciden en lo fácil que les resulta pasárselo bien y hacer amigos en este entorno. Por este ambiente es por lo que muchos participantes esperan poder repetir estos días el próximo verano. Una experiencia que se suma a la que viven 4.000 niños y jóvenes más en Alcabre, Berbés, Balaídos, Candeán, Casco Vello, Doctor Fleming o la Etea, entre otros, “unos magníficos campamentos inmensamente subvencionados”, tal y como confirma Abel Caballero.
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