Vecinos de Freixeiro piden seguridad y más atención
Reclaman en la calle mejoras para el barrio y mostraron su preocupación por otro “narcopiso”
Hace ya dos meses, con la sucesión de temporales, el Concello cerró el tramo del paseo del Lagares del Pontillón, que comienza tras el muro de Castrelos y avanza hasta A Ponte Nova, de unos 200 metros de longitud, y muy utilizado. Y desde entonces continúa así, con dos vallas que impiden el paso y obligan a dar una amplia vuelta. Vecinos de Freixeiro pidieron que el tramo se vuelva a abrir, como estaba antes, aunque de momento no hay una fecha para ello.
Esta fue una de las reclamaciones que ayer expresaron vecinos convocados por la asociación del barrio, que han vuelto a movilizarse. En esta ocasión, el desencadenante fue el incendio de un edificio abandonado de la calle Cesáreo González durante este pasado fin de semana y que se saldó con tres heridos. De ellos, el más grave, una mujer que a consecuencia tuvo que ser ingresada en la unidad de quemados del hospital de A Coruña -es el centro referencia para Galicia- que se encuentra en estado grave tras arder la basura y los escombros acumulados en el bajo.
Para los vecinos, hay una relación directa entre lo ocurrido, el incremento de la inseguridad en el barrio y el reciente cierre de una “narcocasa” en el entorno de la plaza de la Miñoca. Señalan que el edificio calcinado se encuentra a apenas diez metros de un “narcopiso” que ha aumentado su “clientela” tras el cierre en la Miñoca. Los portavoces vecinales insisten en que hasta ahora el barrio era muy tranquilo, pero que se está degradando a gran velocidad por múltiples causas. Para mostrar su enfado, un grupo decidió plantarse frente a la vivienda a gritos de “droga en el barrio no”. La protesta se mantuvo durante unos minutos ante la fachada antes de disolverse.
Según el censo municipal, la parroquia de Santomé de Freixeiro cuenta a día de hoy con una población estimada de 6.000 habitantes, y pese a los cambios que ha sufrido, todavía viene a ser como una pequeña aldea rodeada por la ciudad densa por todas partes, con el río, por un lado, y el pazo por el otro, como dos fronteras que delimitan el entorno. “Parece que quieren que nos vayamos”, explicaron, tras señalar aceras destrozadas, maleza sin control, socavones y cables de alta tensión desprendidos. Aseguraron, y no es la primera vez, que Freixeiro no recibe apenas atención del Concello, lo que repercutiría en el propio censo de residentes. “No sé si quieren que el barrio muera y que la gente se marche”, aseguraban ayer.
Contenido patrocinado
También te puede interesar