La UVigo busca detectar refugios climáticos ante olas de calor

Universidad

Desarrollan un sistema móvil para que cada ayuntamiento gallego pueda “mapear sus propias variables climáticas” de forma similar al coche de Google Maps

Un hombre tumbado a la sombra en el pinar de Samil este verano.
Un hombre tumbado a la sombra en el pinar de Samil este verano. | Juancho Everman

Vigo no dispone de un mapa de refugios climáticos, al igual que el resto de las ciudades gallegas, acostumbradas a temperaturas más suaves que en la mayor parte del resto de la Península. Con todo, los efectos del cambio climático traen ya consigo temperaturas más altas y olas de calor que se prolongan durante más días de lo habitual. En este contexto, la Universidad de Vigo busca desarrollar una herramienta para que todos los ayuntamientos de Galicia puedan detectar sus mejores refugios climáticos y las islas de calor a evitar para informar a la ciudadanía.

El Concello permanece pendiente de los avances del estudio coordinado por Pedro Orgeira Crespo, docente de la UVigo en el campus de Ourense, para aplicarlo en la ciudad. El proyecto comenzó en 2024 con el diseño de una metodología pensada para que cualquier municipio gallego pueda identificar islas de calor y potenciales refugios climáticos, teniendo en cuenta además criterios de preservación de la biodiversidad. Ahora está ya en fase de prueba piloto, explica Orgeira.

“El objetivo es validar la metodología. Proponemos utilizar dispositivos portátiles de captura de variables meteorológicas, que cualquier persona pueda llevar recorriendo su ayuntamiento, inspirados en el funcionamiento del coche de Google Maps. Así cada municipio podría mapear sus propias variables climáticas. Luego, a través de inteligencia artificial, se identificarían las zonas más expuestas al calor y aquellas con mayor potencial como refugio”, explica.

Esta herramienta permitiría obtener una lista inicial de posibles refugios, sobre la que se aplicarían filtros ambientales para evitar impactos negativos en zonas sensibles. “Se eliminarían espacios donde una gran afluencia de personas podría dañar la flora o la fauna”, añade. La prueba piloto se realizará con apoyo de la Xunta en Ourense, donde concurren condiciones climáticas especialmente adversas.

Entre los factores que convierten a una zona en isla de calor, uno de los principales es la intervención humana: “El asfaltado o la falta de sombra natural o artificial son determinantes”, indica. Por el contrario, el grado de naturalización influye positivamente, aunque no todos los árboles ofrecen la misma protección térmica. En cuanto a los refugios climáticos, pueden ser tanto naturales, como áreas arboladas o humedales, como construidos, incluyendo bibliotecas, centros de salud u otros edificios públicos con techos altos, sombra y climatización.

“Este año nos centramos más en los resultados que en el origen del problema”, afirma Orgeira. “A partir de aquí, el proyecto puede continuar con propuestas para naturalizar espacios urbanos. Calles y avenidas son necesarias, pero hay medidas poco costosas que pueden mejorar mucho la salud de personas mayores o niños durante olas de calor”, explica.

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