El último videoclub de Vigo: 40 años al pie del cañón
El cinéfilo Antonio Pombo regenta el Krypton, en Avenida da Florida, desde hace ya dos décadas tras suceder a su padre
Hay un negocio en plena Avenida da Florida en el que parece que el tiempo se ha detenido. Se trata de Krypton, el último videoclub en pie de Vigo y uno de los pocos que sobreviven en Galicia. En plena era del streaming y el contenido consumido en plataformas digitales, en estas cuatro paredes uno todavía puede examinar detalladamente las diferentes estanterías en busca de la película perfecta para disfrutar en el salón de casa, bien sea alquilada o comprada.
Detrás del mostrador está Antonio Pombo. Lleva más de dos décadas al frente del negocio, que empezó su padre hace ya cuarenta años, en 1986: “Mi padre es un cinéfilo y decidió montar un negocio para aprovechar el boom del cine comercial. Le salió muy bien y aquí seguimos”, expresa el dueño del videoclub Krypton. A pesar de que hoy en día consumir cine y series a través de plataformas como Netflix o HBO está ampliamente extendido en los hogares de los españoles, comprar y alquilar DVD todavía perdura en los hábitos de la clientela más fiel de este establecimiento. “Todavía hay gente interesada en comprar películas y veo cada vez más personas aburridas del streaming. Además, el DVD ofrece extras, ‘making-of’ y todas estas cosas que no tienes en las plataformas”, argumenta Pombo.
Este hastío, cada vez más creciente, hacia las plataformas de contenido bajo demanda mantiene la afluencia de personas que se acercan cada día hasta este local de A Florida, aunque Antonio asegura que una parte muy importante de su facturación mensual se debe a una clientela fija y fiel no sólo del barrio en el que está ubicado, sino de todas partes de Vigo; cinéfilos como él y su padre que todavía apuestan por el formato físico y que ya no tienen ningún otro espacio así en toda la ciudad: “Algunos vienen desde lejísimos”, apunta el dueño del videoclub.
“Cada vez hay más gente aburrida del streaming que se pasa por aquí a comprar alguna película”
Cada mes, Antonio escruta el mercado de novedades cinematográficas en DVD para actualizar el escaparate del Krypton. Con todo, reconoce que cada vez le cuesta más “afinar” para encontrar “lo que yo considero medianamente bueno dentro de lo comercial” y añadirlo a su catálogo. Así, dependiendo del mes, entre cinco y quince nuevas películas entran en su local. Allí no sólo despacha a clientes con ganas de añadir a sus propias filmotecas las principales novedades del sector, sino que también hay una parte importante de personas que entran buscando algunos de los clásicos de la industria, que también se editan en DVD y en ocasiones incluso tienen ediciones especiales llenas de extras y contenido inédito pensadas precisamente para los cinéfilos más ávidos.
Entre los clientes más habituales, según indica el propio dueño del último videoclub de Vigo, los géneros más solicitados son “los tres palos más clásicos: acción, terror y comedia”. Pasar el rato en casa, sin mayor preocupación, todavía es una de las prioridades entre los cinéfilos vigueses amantes del formato físico. Sin embargo, una de las principales características de los videoclubs, el negocio del alquiler de películas, cada vez se está perdiendo más: “Ahora mismo la gente prefiere comprar antes que alquilar, pero aún mantengo las dos opciones”, precisa Pombo.
A poco de cumplir los cuarenta años y con un modelo de consumo cultural completamente diferente al de los años 80, el Krypton sigue sobreviviendo en una esquina de A Florida y, como Antonio remarca, continúa siendo un negocio rentable. Para lograr esto último, ha tenido que reinventarse y vender también regalos y, más recientemente, ‘snacks’ como patatas fritas. “Vamos diversificando un poco, pero lo principal sigue siendo la venta de películas y quiero seguir manteniéndolo así”, confiesa el dueño, que sigue confiando en su clientela más fiel para seguir al pie del cañón como el único videoclub de Vigo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último