Ante un tribunal: jurar o prometer, esa es la cuestión
Tribunales
La mayoría de los testigos que acude a un juicio en Vigo desconoce qué fórmula escoger, “algunos mezclan las dos”
“Está obligado por ley a no faltar a la verdad, de lo contrario incurriría en un delito de falso testimonio que está castigado con penas privativas de libertad, ¿jura o promete decir la verdad a lo que se le pregunte?” El primer contacto de una persona citada a declarar como testigo ante un juez comienza con esta advertencia seguida de una pregunta cuya respuesta no siempre se realiza de forma correcta. Fuentes jurídicas consultadas coinciden en señalar que “la mayoría desconoce qué fórmula escoger” y hasta “llegan a utilizar ambas a la vez, juro y prometo”.
En las vistas públicas que se celebran en Vigo, la contestación más frecuente entre quienes no están acostumbrados (caso diferente son los miembros de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, forenses, peritos…) es un simple “sí”. Mientras algunos magistrados dan por válida esta respuesta, otros insisten: "sí qué, ¿sí jura o sí promete?" Y entonces, lo que más suele repetirse es “sí, juro”, aunque asumiendo una elección más bien aleatoria que fruto del convencimiento o la reflexión.
Mientras abogados, procuradores, letrados judiciales, magistrados y fiscales conocen muy bien la diferencia, fuera de ese ámbito dicha distinción no está del todo clara. El origen de esta fórmula está vinculada a una cuestión de creencias. Quien jura lo hace por un poder divino, quien promete, simplemente adquiere un compromiso consigo mismo de no mentir. Las consecuencias al final, explican desde los juzgados, son las mismas: es obligatorio decir la verdad. Aunque, en el caso de los creyentes, podría tener incluso una connotación a mayores, pues no está permitido jurar en vano, con lo que las consecuencias no serían solo terrenales.
El acusado o investigado en un procedimiento judicial no tiene que enfrentarse a esta cuestión, aparentemente sin importancia, pero que puede elevar el nivel de nerviosismo de quien se enfrenta por primera vez a un tribunal. Lo corroboran en los pasillos de la Cidade da Xustiza, “se preparan para las preguntas que les puedan hacer del caso, pero no para esa cuestión inicial, les pilla un poco por sorpresa".
Entre los derechos de un acusado/investigado se encuentra el de contestar o no a todas o a algunas de las preguntas que se le realizan, el de no declararse culpable y el de poder mentir, algo bastante común en los juicios que acaban con sentencias condenatorias. De eso se trata, de reunir todas las pruebas que desmonten que la versión aportada finalmente no se correspondía a la verdad.
A pesar de las advertencias iniciales a los testigos, no todos hacen caso y el número de quienes rompen bien el juramento bien la promesa derivó el año pasado en más de medio centenar de diligencias a nivel provincial por un delito de falso testimonio, incluido en las infracciones penales contra la Administración de Justicia, que solo en Vigo rozaron el centenar.
De hecho, las vistas señaladas por hechos de este tipo son cada vez más frecuentes. La más reciente, el pasado mes de octubre en el Penal 1 de Vigo. La Fiscalía pedía inicialmente hasta 15 meses de prisión para un joven por haber faltado a la verdad en una vista contra su amigo, acusado de un delito contra la seguridad vial por conducir bajo los efectos del alcohol, por lo que fue condenado a seis meses de multa y retirada del carné por un año. En el juicio, con el objeto de exculpar al conductor, el testigo aseguró que era él quien llevaba el volante ese día, por lo que la Fiscalía le acusó de un delito contra la Administración de Justicia. Este mismo mes de diciembre, el juzgado de lo Penal 1 celebrará una vista también contra una persona acusada de cometer falso testimonio.
Contenido patrocinado
También te puede interesar