Golpe a la droga en el edificio gemelo al del incendio mortal
Droga
La Policía detuvo a tres individuos, uno de ellos residente okupa del número 4 de Alfonso X actualmente en reformas, en cuya vivienda se vendía marihuana y hachís a menores
El cierre del número 6 de la calle Alfonso X tras el trágico incendio en el que perdieron la vida una madre y sus tres hijos y las obras de reforma en el inmueble gemelo, tras la venta de las propiedades, no habían puesto fin a los problemas.
Las quejas vecinales por el trasiego incesante en el edificio anexo, el número 4, cuya puerta de entrada se encuentra abierta de forma continua por los trabajos de reforma, volvieron a poner sobre alerta a la Policía Nacional. Había sospechas de que se estaba utilizando una de las viviendas para vender droga, así que la Udyco inició una investigación en la cual, según informaron ayer desde Comisaría, se tuvo constancia de que entre los compradores había menores de edad. Esta circunstancia llevó al equipo policial a acelerar el operativo.
La Policía pudo constatar que uno de los sospechosos residía como okupa en una de las viviendas y que era el encargado de la venta de drogas, principalmente hachís y marihuana. No era el único, junto a él otras dos personas, en un nivel jerárquico superior, se encargaban supuestamente de suministrar al primero la droga y después recaudar los beneficios de la venta. Fue así como agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Comisaría de Vigo-Redondela procedieron a la entrada del inmueble, asegurando el lugar antes de proceder a la detención de los tres individuos. Se trataría de dos ciudadanos de nacionalidad española y un tercero, colombiano.
Posteriormente, se llevó a cabo el registro de la vivienda en la que los agentes se incautaron de 350 gramos de hachís, 150 de marihuana, material para el pesaje y la distribución de la droga en la modalidad del menudeo y dinero en efectivo.
Con este operativo, la Policía dio por desmantelado el punto de drogas que operaba en este edificio. Hace más de dos años, cuando se produjo el incendio en el inmueble anexo, ambos adquiridos por la misma propiedad, ya se alertaba de los problemas de ‘trapicheo’. A los inquilinos del número 6, que fueron desalojados, se les acusó de okupas pero fueron absueltos por el juzgado, ya que se trataba de familias con problemas para acceder a una vivienda y que se habían asentado en un edificio abandonado aunque no se puddo demostrar que estuviera allí de forma continua y permanente. Ellos, los afectados, nada tenían que ver con quien trataba de convertir pisos vacíos en lugar de venta y consumo.
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