Tren Vigo-Oporto-Lisboa en 140 minutos: diez años más de espera

Ni España ni Portugal podrán cumplir los plazos que fijaron para el AVE transfronterizo, marcado en el 2032

Actualmente, se encuentra en marcha la realización del apeadero de Chapela, una de las actuaciones de la modernización de la línea entre la estación de Guixar y Redondela. Se usará para Regionales y futuros Cercanías.
Actualmente, se encuentra en marcha la realización del apeadero de Chapela, una de las actuaciones de la modernización de la línea entre la estación de Guixar y Redondela. Se usará para Regionales y futuros Cercanías. | ADIF

Los plazos para conectar Vigo-Oporto-Lisboa se dilatan por ambas partes. Ni España ni Portugal podrán cumplir lo establecido en la Cumbre Hispano-Portuguesa de finales de 2024 en Faro, que se marcaba el año 2032 como objetivo realista para conectar las tres ciudades en 140 minutos (2 horas y 20 minutos). Pero la realidad es bien distinta. Las incertidumbres en territorio luso y la inacción en suelo español no hacen sino dilatar en el tiempo una infraestructura clave para el turismo y el tejido empresarial.

La parte española, más sencilla al contar con menos kilometraje pero con más retraso desde el punto de vista administrativo. Actualmente, los tramos en España se encuentran todavía en fase de estudio y se espera que la resolución de la salida sur sea a finales de este año. A ello, le tendrá que seguir la declaración de impacto ambiental y la redacción del proyecto contructivo antes de que se puedan licitar las obras. Después, la propia construcción. Para el final, quedará un periodo aproximado de un año para las pruebas ferroviarias. Esos trámites retrasarán en una década (año 2036) ya solo haciendo referencia a la parte española. La última cumbre hispano-portuguesa en Huelva, de marzo de este año, retrasaba hasta 2033 esa conexión de alta velocidad. Las cábalas de la Xunta ya apuntan al 2036 como escenario más optimista, aunque podría retrasarse aún más.

Al otro lado del Miño, Portugal sigue comprometido a tener su infraestructura ferroviaria lista para 2032 o 2033. Al menos, la que conecta Lisboa y Oporto. Entre la capital lusa y Valença, la línea se ha fragmentado en tres tramos, cuya finalización está prevista para 2033: Valença-Braga, Nine-Sá Carneiro y Sá Carneiro-Oporto. Portugal proyecta sus líneas de alta velocidad con un sistema muy diferente al español. En primer lugar, utiliza una fórmula de asociación público-privada en la que el contratista no solo ejecuta proyecto y obras, sino también el mantenimiento y disponibilidad de los tramos objeto del contrato. Eso acorta plazos con respecto al modelo español, aunque otorga un plazo de 5 años para redactar el proyecto. Mucho más dilatado que los entre 18 y 24 meses en España. Así, la sola redacción del proyecto en tierras lusas podría ya retrasar la construcción para la próxima década. Además, no existen referencias previas sobre el montaje y construcción de líneas de alta velocidad en Portugal, al ser la primera línea del país luso. En las convencionales, sus retrasos son tan habituales y dilatados como en España.

La clave para acelerar los procesos puede ser la conocida como ‘U’ de Olmedo. Esa infraestructura castellana facilitará la conexión de alta velocidad portuguesa a Francia a través de Galicia. Ese baipás en el municipio vallisoletano podrá estar finalizado en 2027 y comenzar sus operaciones en 2028, con trenes rápidos que conectarán Galicia y el País Vasco. Y a su vez con Francia.

El Tren Celta desaparece hoy y durante un año por obras en la línea del Miño

El Tren Celta que conecta Vigo y Oporto desaparecerá durante un año, aproximadamente. Las obras que comienzan hoy en la línea del Miño, en los tramos Guixar-Redondela y Redondela-Guillarei impiden la circulación ferroviaria y ‘cerrarán’ la estación provisional ubicada en Areal. Entre Vigo y Redondela se acometerán durante este tiempo una docena de actuaciones, entre las que destacan la renovación de vía entre Chapela y Guixar con nuevos elementos, el refuerzo del nuevo apeadero de Chapela y diez nuevos desvíos en el tramo que permiten cambiar a los trenes de vía. También se reforzará el túnel de La Guía, con la adaptación de su gálibo de cara a una futura electrificación a 25.000 voltios y se renovará el sistema de señalización en Guixar y Redondela.

Este cierre de la línea del Miño durante un año afectará directamente a las operaciones ferroviarias entre Vigo y Oporto, Barcelona, Ponferrada y Ourense. Para la conexión transfronteriza, Renfe anunció un PAT (Plan Alternativo de Carretera) con la disposición de autobuses que trasladarán desde hoy pasajeros entre Vigo y Valença. Una vez en la ciudad lusa, el servicio ferroviario se desarrolla con normalidad hasta Oporto. Para Barcelona y Ponferrada, desde febrero la ruta cuenta con origen y destino en la estación de Urzaiz y no en Guixar, como acostumbra. El Regional con Ourense contará con un autobús que conectará Vigo y Guillarei.

Con una inversión global de 265 millones de euros para adecuar la línea del Miño al Corredor Atlántico, la renovación implicará ampliación de las dimensiones de túneles y la construcción de un nuevo viaducto sobre la N-550.

Portugal apuesta por implantar el ancho ibérico

El Gobierno portugués dedició que sus líneas de alta velocidad se construyan para vía de ancho ibérico, aunque con traviesas polivalentes por si algún día deciden cambiar al ancho estándar. Ese ancho de vía es también el utilizado por la mayor parte de Galicia, desde Ourense hasta Santiago y Vigo. De esta manera, los usuarios lusos se irán beneficiando de la apertura de cada uno de los tramos con una reducción de tiempos sin necesidad de usar cambiadores de ancho. Como en Taboadela (Ourense) que ralentiza entre 10 y 15 minutos las conexiones entre Galicia y Madrid. Un planteamiento que pretendió Abel Caballero cuando era ministro de Transportes y que Enrique Barón, su predecesor, optó por el ancho estándar para gran parte de la geografía epsañola.

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